- Con el recordatorio de la fragilidad humana plasmado en una cruz de ceniza, la comunidad católica de la capital inició el periodo de reflexión hacia la Semana Santa.
EUGENIO PACHECO
CHETUMAL, Q. ROO.- Con el recordatorio de la fragilidad humana plasmado en una cruz de ceniza, la comunidad católica de la capital inició el periodo de reflexión hacia la Semana Santa.
El inicio de esta Cuaresma no fue ordinario; desde la Iglesia local se lanzó una severa advertencia sobre cómo el internet está redefiniendo la identidad de las nuevas generaciones.
El párroco del Santuario Guadalupano, David Martín Leal, centró su mensaje en la “contaminación” de la niñez y juventud, señalando que el aislamiento tecnológico ha provocado un alejamiento de la esencia humana y divina.
El clérigo hizo una mención particular al fenómeno de los “therians” personas que se identifican como animales, calificando esta tendencia como una pérdida del sentido de la realidad provocada por el consumo desmedido de contenidos en redes sociales.
“Han crecido con un teléfono en la mano y han desviado su camino de bondad; es urgente que los padres recuperen la comunicación y fortalezcan los lazos familiares para rescatar a sus hijos de estas ideologías”, sentenció Martín Leal.
Para la Iglesia local, estas conductas representan un extravío de la naturaleza humana como “creación divina”, por lo que exhortaron a la comunidad a reenfocar la vida de los menores hacia el servicio al prójimo y la vida comunitaria.
La imposición de ceniza, en este “Miércoles de Cenizas” obtenida de las palmas del Domingo de Ramos anterior, marco el arranque de 40 días de introspección que exige a los fieles cumplir con compromisos específicos de fe.
Entre ellos sacrificio alimenticio en donde se exhorta al ayuno para los fieles de 18 a 59 años, mientras que la abstinencia de carnes rojas se solicita de manera especial para personas entre los 16 y 80 años.
Más allá del rito, se convoca a incrementar la ayuda material y espiritual a enfermos y personas en situación vulnerable.
“La frase ‘Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás’ actúa como el llamado central al arrepentimiento y a la oración.
La institución eclesiástica enfatizó que la Cuaresma no debe verse únicamente como una tradición anual, sino como un proceso de reparación de errores y cambio interno.


