POR KUKULKAN
HAY ALGO que los mexicanos hacemos mejor que casi nadie: reírnos de nosotros mismos. Da igual si la economía aprieta, si llueve en pleno verano, si el tráfico convierte un trayecto de veinte minutos en una excursión o si la Selección Nacional vuelve a poner nuestros nervios a prueba. Siempre aparece alguien con un meme que resume mejor la realidad que cien columnas de opinión.
Y ESTE Mundial de 2026 no ha sido la excepción. Mientras los analistas deportivos desmenuzan tácticas, porcentajes de posesión, esquemas defensivos y estadísticas de goles esperados, el verdadero partido se juega en las redes sociales, donde millones de mexicanos han convertido cada encuentro del Tri en un gigantesco festival de creatividad colectiva.
LA FRASE de moda lo resume todo: “¿Y si sí?”. Tres palabras. Nada más. Pero bastaron para encapsular ese sentimiento tan mexicano de creer… aunque la lógica diga lo contrario. Y es que el aficionado mexicano vive instalado en una montaña rusa emocional. Antes del partido asegura que ahora sí viene “la mejor generación de la historia”.
SI CAE un gol en contra, jura no volver a ver futbol. Si el equipo empata, revive la esperanza. Y si gana… inmediatamente comienza a hacer cuentas para imaginar cómo levantar la Copa del Mundo. Todo eso cabe perfectamente en un simple “¿Y si sí?”. El comercio entendió el mensaje más rápido que cualquier agencia de publicidad. En cuestión de horas comenzaron a aparecer camisetas con la frase estampada, gorras, tazas, calcomanías, vasos, fundas para celulares y hasta lonas para negocios.
COMO que de pronto la mercadotecnia descubrió que vender esperanza siempre deja buenas ganancias. Aunque los verdaderos publicistas siguen siendo los usuarios de internet. Ahí apareció el famoso gato Simba, convertido en una especie de Nostradamus felino después de acertar algunos resultados del Mundial. Ya no era un gato; era un analista deportivo con cuatro patas y mejor porcentaje de efectividad que varios comentaristas.
TAMBIÉN ha resucitado al entrañable Niño Futbolista, al que cientos de aficionados le prendieron veladoras virtuales, le dedicaron plegarias y hasta le pidieron “el milagrito” de eliminar al siguiente rival. la realidad ha sido que en México el futbol siempre ha convivido perfectamente con la fe. Si no funciona el esquema táctico, nunca sobra una manda.
LAS IMÁGENES generadas por inteligencia artificial tampoco se hicieron esperar. Ahí está el Ángel de la Independencia vestido con uniforme de la Selección, el Zócalo convertido en estadio mundialista, Benito Juárez cargando la Copa FIFA y hasta los héroes de la Independencia organizando una tanda de penales. La imaginación nacional no conoce el fuera de lugar.
TAMPOCO faltaron los clásicos memes sobre la eterna maldición del famoso “quinto partido”, que ahora ya evolucionó a versiones mucho más ambiciosas: algunos usuarios prefieren no mencionarlo por miedo a “salarlo”, mientras otros ya hablan directamente de la final, como si el simple hecho de pensarlo pudiera alterar el destino futbolístico del país. Desde luego, si algo caracteriza al mexicano es esa mezcla casi científica entre optimismo y superstición.
NO BASTA con apoyar. Hay que usar la playera correcta. Sentarse en el mismo sillón. No cambiarle al canal. No contestar llamadas durante el partido. Y compartir el meme correcto. Todo suma. Lo fascinante es que, mientras las grandes marcas invierten millones para producir campañas publicitarias cuidadosamente planeadas, el mejor eslogan del Mundial nació gratis, en internet y probablemente desde el teléfono de algún usuario que simplemente escribió: “¿Y si sí?”
ESO TIENE el humor mexicano. Es espontáneo. Horizontal. Democrático. Nadie sabe quién inventó el siguiente meme viral, pero todos terminan apropiándoselo. Quizá ahí radique la verdadera identidad nacional. No en los discursos solemnes ni en las campañas institucionales, sino en esa extraordinaria capacidad para transformar la incertidumbre en carcajadas y la ansiedad colectiva en creatividad compartida.
AL FINAL, ganara o perdiera la Selección, hay un campeonato que México conquista una y otra vez. El de reírse primero. Porque si el futbol se jugara con ingenio, memes y sentido del humor, hace muchos Mundiales que ya tendríamos varias estrellas bordadas sobre el escudo. Y quién sabe… ¿Y si sí…?




