- La Secretaría de Marina (Semar) formalizó una de las reestructuraciones más amplias de su historia reciente.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- La Secretaría de Marina (Semar) formalizó una de las reestructuraciones más amplias de su historia reciente, al convertir a la Subsecretaría de Asuntos Marítimos y Portuarios en la instancia que controlará todo el aparato marítimo nacional.
Al publicar su nuevo Reglamento Interior, especifica que cambiarán su estatus los puertos, capitanías, marina mercante, certificaciones internacionales, vigilancia pesquera, protección ambiental, tarifas, concesiones y la operación del transporte marítimo en México.
Con este reordenamiento, la Marina no sólo mantiene el control operativo de puertos -heredado desde 2020-, sino que ahora formaliza un modelo en el que diseña, regula, inspecciona, administra, sanciona y certifica prácticamente todos los componentes del sector marítimo portuario del país.
El Capítulo V del decreto, firmado por la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Marina, Raymundo Morales Ángeles, establece que la Subsecretaría será encabezada por un almirante con facultades para conducir y supervisar el ejercicio de la Autoridad Marítima Nacional.
Además, ordenará la elaboración de normas oficiales mexicanas, representará al Estado mexicano ante organismos internacionales, negociará convenios y tratados, y autorizará tarifas y cuotas portuarias.
En los hechos, la nueva estructura consolida una “Secretaría Marítima” dentro de la propia Semar, con atribuciones regulatorias, económicas, operativas y administrativas que antes estaban repartidas entre varias dependencias.
Ahora, bajo un solo mando naval, se concentrará el poder sobre la habilitación de puertos, la clasificación y nombramiento de capitanías, el desarrollo de la marina mercante, el transporte marítimo, la protección portuaria, la vigilancia pesquera y la prevención de contaminación marina.
La Unidad de la Autoridad Marítima Nacional, pieza clave del nuevo diseño, tendrá capacidad para planear, coordinar y controlar la seguridad y protección marítima y portuaria en zonas marinas, costas y recintos portuarios.
Podrá dirigir a las capitanías, ordenar investigaciones de accidentes, ejecutar auditorías de la Organización Marítima Internacional, vigilar la aplicación de regulaciones ambientales, y sancionar infracciones.
También podrá proponer y remover a los titulares de capitanías de puerto.
A su vez, la Dirección General de Capitanías de Puerto asume control total sobre matriculación y abanderamiento de embarcaciones, señalamiento marítimo, permisos de navegación, vigilancia y seguridad en vías marítimas.
Además, la aplicación de sanciones, certificaciones de competencia de la gente de mar y operación de la Ventanilla Digital Única.
La Dirección General de Protección y Certificación Marítima, otro eje del reordenamiento, regulará inspecciones, verificaciones, auditorías, certificaciones y documentos estatutarios de embarcaciones, terminales y marinas.
Además de supervisar el cumplimiento del Código PBIP, controlar a organizaciones reconocidas y sancionar infracciones a la Ley de Navegación.
La Unidad de Puertos y Marina Mercante queda facultada para coordinar y regular permisos, concesiones, tarifas, operación portuaria, actividades de remolque y lanchaje, autorizaciones de navegación y certificaciones de pilotos.
Asume la educación náutica, Registro Público Marítimo Nacional, programas maestros de desarrollo portuario y relaciones con organismos internacionales, convirtiéndose en el eje económico del sistema portuario.
El reglamento también otorga a la Semar la conducción de políticas públicas, estudios, programas, proyectos de infraestructura, protección ambiental, medicina del transporte marítimo y fomento a la Marina Mercante.
Además de la coordinación con gobiernos estatales y municipales para el desarrollo del Sistema Portuario Nacional.


