José Luis Carrillo
Ahora que está tan de moda invocar la famosa soberanía mexicana, conviene preguntar sí también aplica en el tema comercial y logístico en el próximo Mundial de Futbol.
Digo, porque parece que ni a la Federación Internacional de Futbol Asociación, el famoso ─y no pocas veces cuestionado, por su convenciera transparencia─ organismo rector de este deporte a nivel mundial, le vale mauser lo que el gobierno mexicano opine.
Fundada el 21 de mayo de 1906, con sede en Suiza, la famosa FIFA es capaz de cambiar sedes, fechas y armar Mundiales en naciones en las que ni siquiera existen torneos profesionales de futbol, con tal de que el negocio siga rodando, y la caja siga sonando.
Y nada mejor que llegar a un país como México, en donde la transparencia y rendición de cuentas no es un tema que preocupe a nadie.
¡Y todavía mejor si no nos van a cobrar ningún tipo de impuestos y puedo cobrar lo que me plazca, lo que garantiza un negocio redondo! La FIFA logrará lo que los votos NO han logrado.
En varios municipios de Nuevo León y Jalisco, avenidas que tienen decenas de años sin ser atendidas, serán recarpeteadas; plazas y áreas públicas rehabilitadas; obra pública agilizada; y todo para quedar bien con aquellos que alegremente estarán unos días y se retirarán con sus cuentas bancarias generosamente aumentadas.
Para ellos, los Mundiales de Futbol son negocios privados con clientes multinacionales, cadenas de medios de comunicación y gobiernos en turno, que para nada están interesados en los que pagan, total, la asistencia está garantizada y más en un evento a desarrollarse en tres países con un número récord de equipos.
México hace la inversión importante, obvio usando dinero público para beneficio privado, los beneficios irán directamente a las cuentas suizas y otras naciones europeas; es decir, es dinero que nosotros nunca volveremos ver. Mmmm, parece peculado, ¿no?
La FIFA exige gratis una milla de espacio público en las áreas cercanas a los estadios de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, ellos deciden a quién contratan y cuánto pagan, desde marcas de cervezas, hasta artículos premium, celulares o electrónica, y vehículos.
Además, exigen a los gobiernos municipales les garanticen la CERO presencia de vendedores ambulantes locales, porque ¡FUCHI!, se ven feos y no aportan a la caja.
Los organizadores no pagarán nada y sí cobrarán todo, un Monte Everest de dinero por entradas, camisetas, derechos de transmisión, sueldos de personal, bebidas, recuerdos y demás.
¡Montan el circo en un terreno ajeno, pero se llevan todas las ganancias, dejando con incrementos severos en deuda pública a Nuevo León, Jalisco y la Ciudad de México, y temblando a los alcaldes “anfitriones”!
El monopolio del balón es el negocio perfecto. Chris Galfney, geógrafo y experto en futbol y cultura, señala que el espacio cercano a los estadios se transforma en un área restringida y cercada, en donde NO manda ni la Ciudad de México ni Guadalupe, Nuevo León, y menos Zapopan, Jalisco. ¡Manda un organismo privado mundial!
Más violación a la soberanía mexicana y más clasista NO puede ser el Mundial de Futbol y, sin embargo, les seguimos “poniendo casa y alfombra roja”.
Sin importar las evidencias, nadie de la famosa Cuarta Transformación se anima a sacarle “tarjeta roja” a la FIFA, porque sería tanto como clausurar la Basílica de Guadalupe, no vaya a ser que el “pueblo sabio” se enoje.
Vaya que nos sigue gustando trabajar para otros, aunque sepamos que el monopolio del balón es el negocio perfecto, y como dijera en 2014 el gran astro brasileño Romario, denunciando el uso indebido de fondos públicos y los sobrecostos gubernamentales en Brasil.
¡La FIFA propicia el mayor robo de la historia cada cuatro años!
¿Lo propicia y muchos se benefician?
¿Un robo legítimo?
¡Juéguelaaaaa, dijera el Clásico!


