- Durante la investigación para su película Elvis, Baz Luhrmann encontró tanto material sobre “El Rey del Rock” que decidió guardarlo para otro proyecto.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- Durante la investigación que hizo Baz Luhrmann sobre “El Rey del Rock”, para su filme Elvis (2022), encontró tanto material y componentes de una narrativa ajena a su visión del largometraje que en vez de desecharlos los guardó para otro proyecto.
Esa segunda mirada se estrena hoy en cines del País, bajo el nombre EPIC: Elvis Presley in Concert.
El australiano, de 63 años, le profesa así una devoción incondicional a quien fuera uno de los principales mitos del rock y un emblema de la masculinidad de los años 60, algo que se aprecia en el documental.
“Elvis nos enseñó que la música y el show pueden convivir perfectamente y de una manera tan equilibrada que te lleva al éxito. Impuso lo que hoy son residencias en Las Vegas y superó lo que es una moda para llevar a ser una religión musical.
“Es un personaje fundamental en mi formación musical, es alguien que me enseñó a través de su imagen, de su estilo, de su interpretación. Superó al cantante para convertirse en estrella y superó a la estrella para convertirse en leyenda”, dijo Luhrmann en entrevista.
En este trabajo de hora y media, el cual tuvo su premier mundial en el pasado Festival Internacional de Cine de Toronto, el creador de Moulin Rouge: Amor en Rojo compiló los momentos más deslumbrantes de la residencia de Elvis Presley en el International Hotel de Las Vegas, que comenzó en 1969.
Originalmente, el material se haría como un testimonial para amigos e invitados del intérprete de “Don’t Be Cruel”, pero mutó a una colección de piezas detrás de cámaras familiares, durante siete años de shows. Y un montón de situaciones inesperadas.
“Lo más importante es descubrir cada pieza como si fuera un objeto único, cada fragmento de tiempo y circunstancia, como si fuera objeto único. Hay algo muy valioso en recuperar estos materiales porque te acercan a un ser humano que era gran persona, pero sobre todo, un gran personaje”.
Los detrás de cámaras muestran a un Elvis Presley vacilador, coqueto y observador en momentos, pero también como un hombre muy seguro de sus opiniones en un ensayo o abierto a escuchar a sus músicos cuando preparan una nueva canción.
Fue de la ilusión al desgaste porque tuvo hasta dos fechas por día, y buscaba refugio en su familia y compañeros ante la soledad que lo asaltaba en habitaciones de hotel y noches de juego.
“Ahora que tenemos acceso a documentales, series con nombres importantes y todo tipo de material sobre grandes figuras, vivimos la época de los juicios de valor, de la opiniones y más opiniones sin pensar en el momento ni en la circunstancia.
“Al apreciar a Elvis en distintas aristas creo que es merecedor de admiración y empatía porque tuvo toda la presión del mundo bajo sus hombros: la soportó y supo canalizarla”.
Luhrmann, uno de los cineastas contemporáneos más aclamados por su estilo particular, afirmó que su principal interés al involucrarse en este documental fue exaltar la musicalidad del ídolo, quien murió a los 42 años, en 1977.
Se dio a la tarea, explicó, de ahondar en el por qué de su virtuosismo para cantar influenciado por el gospel, blues y country, con el rock and roll como estandarte. Ya no se diga sus arreglos musicales que fueron más que instintivos y su entrega a una comunidad religiosa que siempre lo arropó sin exigirle nada a cambio.
“Tenía teatralidad y voz, tenía interpretación y sensualidad. Creo que es de esos grandes iconos que influenció a los que siguieron después de él, y que sigue siendo una personalidad presente porque forma parte del imaginario colectivo de la música: lo conocemos aunque ya no esté, lo sentimos nuestro aunque nunca haya estado con nosotros”, destacó.


