- Las rutas urbanas hacen lo que quieren con las tarifas sin que nadie ponga orden, reclamaron ayer usuarios del transporte público.
STAFF / AR
MONTERREY, NL.- Las rutas urbanas hacen lo que quieren con las tarifas sin que nadie ponga orden, reclamaron ayer usuarios del transporte público.
Los pasajeros se enfrentan a una confusión en el costo del pasaje, pues depende más de la voluntad del chofer que del reglamento.
Desde la semana pasada, al menos seis rutas aplicaron a la brava un incremento de 15 a 17 pesos en el cobro a los usuarios, lo que fue rechazado por el Instituto de Movilidad y Accesibilidad (IMA).
Pero lejos de frenarlo, al descontrol en las tarifas se sumaron los camiones verdes que forman parte del programa Muevo León, ya que algunos conductores también cobran 17 pesos en efectivo, aunque en teoría solo aceptan pago electrónico.
Los usuarios reportaron que el martes de la semana pasada las rutas 209 y 217, administradas por la empresa Rutas Periféricas de Escobedo, y las 232 y 220, operadas por el consorcio Grupo Enlaces, subieron de golpe dos pesos a sus tarifas.
Ahora las rutas 104 y 604, que dan servicio desde Monterrey y San Nicolás hasta Zuazua, se sumaron al incremento, pese a que no fue autorizado por el IMA.
En un recorrido realizado ayer por el Centro de la Ciudad, se constató que, a excepción de la ruta 209, las unidades mantienen el incremento.
La falta de vigilancia ha propiciado que incluso los conductores de camiones verdes, que no aceptan pago en efectivo, también cobren 17 pesos, denunciaron usuarios.
“Ya también la Ruta 50 está cobrando los 17 (pesos)”, reprochó una mujer que esperaba el camión en Cuahutémoc y Carlos Salazar, “tengo que pagar mi pasaje y el de mi nieto, que deberían hacerle descuento por ser niño.
“Ojalá de perdido a él (su nieto) le hicieran un descuento, por que cada vez está mas caro todo y para el mal servicio que dan, se tardan a veces mas de media hora y luego ni se paran”.
Luis Romero, usuario de la Ruta 67, señaló que algunos conductores aceptan efectivo y cobran 17 pesos, aunque llevan un letrero que advierten que solo se paga de forma electrónica.
“Ya es un volado, a veces agarran el efectivo y otras no”, explicó, “mejor deberían aceptar de los dos, como quiera los choferes son los que deciden qué hacer”.
Este caos tarifario se suma a los problemas del transporte público como unidades insuficientes, tiempos de espera largos y un sistema que, para miles de usuarios, no ofrece un servicio que justifique aplicar los aumentos tarifarios.



