- La recolección de residuos por el derrame de hidrocarburo en el Golfo de México se multiplicó en cuestión de días, pasó de 91 toneladas en el primer corte oficial a casi 900 toneladas.
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CIUDAD DE MÉXICO.- La recolección de residuos por el derrame de hidrocarburo en el Golfo de México se multiplicó en cuestión de días, pasó de 91 toneladas en el primer corte oficial a casi 900 toneladas reportadas el sábado pasado, un incremento de 889 por ciento, según cifras de autoridades federales.
Un reporte del Sistema de Detección y Monitoreo de Hidrocarburos Marinos, apoyado con más de 70 imágenes satelitales, detectó el hidrocarburo en el sur del Golfo desde el pasado 8 de febrero.
Sin embargo, fue hasta las primeras semanas de marzo, cuando iniciaron los trabajos de recolección.
La escalada quedó documentada en comunicados del grupo interinstitucional que encabeza la Secretaría de Marina.
El pasado 16 de marzo, las autoridades reportaron 91 toneladas de residuos impregnados de crudo en playas de Veracruz y Tabasco; tres días después, la cifra se elevó a 94.7 toneladas y para el 25 de marzo ya alcanzaba 128 toneladas a lo largo de más de 165 kilómetros de litoral.
El salto más significativo ocurrió en la última semana de marzo; el día 28, la Marina informó sobre el retiro más de 700 toneladas de hidrocarburo en zonas costeras del Golfo.
Para el cierre de esa semana, el acumulado se acercó a las 900 toneladas y con ello, el volumen recolectado siguió creciendo conforme avanzaron las labores de limpieza.
El incremento también evidencia que la dimensión del derrame fue mayor a la reconocida inicialmente. Mientras los primeros reportes hablaban de afectaciones acotadas, la evolución de los datos oficiales muestra un escenario en el que el contaminante se extendió por cientos de kilómetros de costa y requirió un despliegue sostenido de brigadas.
¿Y EL ORIGEN?
Pese al crecimiento en la recolección, el origen del derrame sigue sin esclarecerse.
A más de un mes de los primeros reportes, autoridades federales han planteado distintas hipótesis -descargas de embarcaciones, emanaciones naturales e incluso, posibles fallas en infraestructura de Petróleos Mexicanos- sin que exista una conclusión definitiva.
La Marina ha reconocido la complejidad del caso al señalar múltiples posibles fuentes de contaminación y la necesidad de continuar con revisiones técnicas en la zona de la Sonda de Campeche.
Ese vacío contrasta con estándares internacionales, protocolos como el Convenio OPRC de 1990 obligan a identificar de inmediato la fuente, delimitar la mancha y establecer un mando único con reportes públicos.
En este caso, a más de un mes, no existe una determinación oficial sobre el origen del combustible.
Análisis independientes han documentado que el fenómeno no responde a un solo evento.
El 14 de febrero se detectaron al menos dos derrames simultáneos en la Sonda de Campeche: uno de 43 kilómetros cuadrados vinculado con infraestructura marina y otro, con una estela de 53 kilómetros de longitud, asociado a una embarcación sin identificación o dark vessel.
La coincidencia temporal rompió la hipótesis de un solo origen y abre un escenario más amplio, con derrames paralelos donde convergen tráfico marítimo, posibles descargas ilegales y operación de instalaciones petroleras.
Además, organizaciones ambientales han señalado la presencia de hidrocarburo desde inicios de febrero en torno a ductos del complejo Cantarell, así como la presencia de embarcaciones especializadas en inspección y reparación en la zona, lo que refuerza la línea de una posible fuga en infraestructura.
Mientras las cifras de limpieza siguen al alza, el derrame continúa sin un responsable definido, en una de las regiones petroleras más importantes del País.


