Elmer Ancona Dorantes
El sagaz ataque de tropas estadunidenses a posiciones clave de Venezuela para capturar a Nicolás Maduro, lanza -como misiles cronometrados- mensajes de advertencia no sólo a Hispanoamérica, sino al mundo entero.
La lectura del ataque no es complicada, como nada difícil fue el mensaje que soltó Donald Trump en su rueda de prensa horas después de tener al “narco-dictador” en su poder. Vámonos paso por paso:
01- Los imperios mandan. Estados Unidos -y en particular Donald Trump- demostró que el poder hegemónico lo detentan ellos, los plutócratas. No es sólo la nación más poderosa del mundo por su hegemonía militar, sino un auténtico imperio, y como en los tiempos ancestrales, son los que ponen de rodillas a quienes se les ponen enfrente. Nicolás Maduro no fue la excepción.
02- El Oro Negro. Donald Trump fue enfático y hasta descarado al afirmar que con la invasión a Venezuela iban por lo suyo: el petróleo. Aseguró que los narcodictadores sudamericanos (Hugo Chávez y Nicolás Maduro) se lo arrebataron y que ellos sólo fueron por lo suyo. “Ese oro negro es nuestro”, parecía gritar ante los medios de comunicación. La democracia pasa a un segundo plano.
03.- América para los Americanos. La Doctrina Monroe no es un eufemismo, es un mandato de ley para los estadunidenses. Se ha estudiado a fondo. Los imperios no necesitan invasiones para corroborar que son los auténticos dueños de los países. Nos tienen comiendo de su mano. Si los imperios nos quitan los granos, el agua, los hidrocarburos, las inversiones, volveremos a ser rurales. Es la cruda realidad.
04- Soberbia Sudamericana- Al parecer, a los presidentes gringos no les gusta que se burlen de ellos, al menos no como lo han hecho sarcásticamente los mandatarios sudamericanos. “Vengan por nosotros, los estamos esperando”, gritaron una y otra vez los presidentes de “izquierda” o “progresistas” ubicados en el Cono Sur y Centroamérica. Por su verborrea, por lo menos tres mandatarios ya fueron arrastrados desde sus bunkers, pasando por la vergüenza internacional. Se hicieron chiquitos. En México, debemos tener cuidado con el famoso “Un soldado en cada hijo te dio”, que tanto se ha repetido.
05- Laboratorio Geopolítico. Para algunos, todo este asunto de Venezuela y la “ola progresista” en Hispanoamérica es un simple laboratorio experimental de las grandes potencias. Donald Trump lo llamó, públicamente, un simple show. Es el juego con el que se divierten las plutocracias internacionales -unas cuantas familias- que se reparten el mundo. Por eso, como ciudadanos, no hay que ser tan apasionados en estos juegos que no nos corresponden. Hay que dejar de ser simples “aficionados” y tontos “espectadores” y jugar un rol mucho más inteligente en nuestras naciones.
06- La endeble 4T. Ya lo hemos dicho hasta el cansancio: a Estados Unidos no le gusta ni le conviene tener un régimen como el de la 4T. Este tipo de gobierno les saca ronchas a los gringos. Lo toleraron corto tiempo porque les convenía -porque lo utilizaron-, pero ya les perjudica. Es muy serio el mensaje que Donald Trump le manda constantemente a la Presidenta de México, y de que lo cumple, lo cumple. No habrá invasión al estilo Venezuela, pero habrá un debilitamiento interno muy destructivo para los mexicanos.
El 2026 será el año marcado por el imperio norteamericano. Los discursos que se digan desde las tribunas del poder en México chocarán con las realidades. Lo cierto es que se hará lo que decida el país vecino.
¿Y la soberanía nacional? Bien, gracias ¿Y la Doctrina Estrada? Bien, gracias ¿Nos conviene como mexicanos? Por supuesto que no, pero no habrá más alternativas que obedecer en lo político ¿Por qué? Porque se está atentando contra los intereses gringos. Más pronto que tarde, y de manera muy clara, veremos cómo caerán las piezas del ajedrez político en México.
En geopolítica las cosas están más que claras. Se viene una “Nueva Ola” que reconfigurará al mundo, y eso partirá en este 2026. Se le puede llamar “Nuevo Orden Mundial”. Califíquenlo como quieran.
Latinoamérica -pese a su vocación indigenista y su sentimiento católico-cristiano- no tendrá más remedio que apegarse a los intereses del Imperio del Norte, a sus voraces necesidades globales.
La de Venezuela, la de Nicolás Maduro versus Donald Trump, es la lección más apetitosa y clara de la geopolítica contemporánea. Y harán su voluntad, por lo tanto, es mejor tenerlos de aliados y amigos que como crueles adversarios. Es lo que más nos conviene.
@elmerando


