- El del colectivo de ciencia ciudadana Cenotes Urbanos dará seguimiento continuo por cinco años para conocer el estado real del acuífero.
OMAR ROMERO
CANCÚN, Q. ROO.- Alrededor de 150 cenotes urbanos de Quintana Roo serán monitoreados para constatar la salud del agua.
La medida que encabeza el colectivo de ciencia ciudadana Cenotes Urbanos ocurre porque nueve de cada 10 cuerpos de agua tienen algún grado de contaminación, de acuerdo con estimaciones.
El integrante de esta iniciativa y presidente del movimiento “Selvame MX”, Guillermo DChristi, informó que se desarrolla un proyecto ciudadano a largo plazo.
El objetivo es monitorear la salud del agua de los cenotes ubicados en zonas urbanas y sus periferias de todo el estado.
El proyecto contempla un seguimiento continuo durante al menos cinco años, con el objetivo de conocer el estado real del acuífero que abastece a las ciudades del estado.
Las labores iniciaron en Playa del Carmen y se prevé extenderlas de manera gradual a otros sitios, como Tulum y Puerto Morelos.
La intención es ampliar la cobertura a todo el estado y, a largo plazo, a la Península de Yucatán.
“El objetivo que tenemos ahorita es un proyecto que esperamos hacer es el análisis y seguimiento por lo menos los cinco años, de 100 a 150 cenotes urbanos o en la periferia, no importa, para ver la calidad y condiciones de agua”.
Guillermo DChristi explicó que los cenotes funcionan como accesos directos al acuífero subterráneo, que es la única fuente de agua potable en la Península de Yucatán.
El ambientalista comentó que la sobreexplotación del agua dulce podría provocar la intrusión del agua salada del mar Caribe, afectando la disponibilidad y calidad del recurso, además, de la exploración y el mapeo de cuevas y cenotes.
El enfoque central del proyecto dijo, es el análisis de la calidad del agua, ya que esto permite identificar el nivel de contaminación del acuífero y los riesgos potenciales para la población.
Quintana Roo depende al 100 por ciento del agua subterránea y casi la mitad del agua de los pozos monitoreados (49.8%) presentaba contaminación por materia orgánica en 2022, según datos oficiales, cuya cifra difícilmente ha disminuido en los últimos años.
La situación es especialmente grave en zonas urbanas, abundó, donde estudios ciudadanos indican que hasta el 90 por ciento de los cenotes presentan algún grado de contaminación.
El problema se agrava con el crecimiento poblacional, el aumento en la extracción de agua y la multiplicación de las fuentes contaminantes.
A este panorama se suma la advertencia del Consejo de Cuenca, que ha alertado sobre un posible escenario de estrés hídrico hacia 2030.
De ser cierto el panorama, implicaría no sólo una escasez eventual de agua, sino también un deterioro en su calidad, en una región que carece de presas y ríos superficiales que depende totalmente del acuífero subterráneo para su abastecimiento.
“Entonces, parte del monitoreo de los cenotes, es para ver si están contaminados, encontrar las fuentes de contaminación y tratar de revertirlo de la mano con las autoridades o con quien nos quiere echar la mano, para que ya no se contaminen esos cenotes”, explicó.


