- Para revertir el daño sin agredir los materiales originales, especialistas aplican una combinación de ejecutados para no erosionar la superficie histórica.
IGNACIO CANUL
CAMPECHE, CAMP.- Las murallas y templos que han resistido piratas, humedad y el paso de los siglos, enfrentan hoy un reto distinto: la pintura en aerosol.
Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) comenzaron una meticulosa intervención para liberar de pintas y grafitis dos de las joyas arquitectónicas más emblemáticas de la ciudad: el Baluarte de San Carlos y el Ex Templo de San José.
El proceso no es una simple limpieza de fachadas, sino una operación de cirugía mayor sobre el patrimonio nacional.
Antes de que la primera gota de solvente toque la piedra caliza, el equipo de la Sección de Conservación realiza una tarea fundamental: el registro.
Las consignas y mensajes en rojo y negro, plasmados sobre el Baluarte del siglo XVII y el templo del XVIII, no serán simplemente borrados.
“Se registrarán detalladamente como parte de la memoria de los inmuebles”, señalan las autoridades, subrayando que estas marcas servirán para futuras investigaciones sobre movimientos sociales.
Una vez documentados, entra en acción el equipo coordinado por la restauradora Leticia Jiménez Hernández; la labor es delicada: los aerosoles modernos contienen ingredientes corrosivos y pigmentos que penetran profundamente en la porosidad de la piedra antigua.
Para revertir el daño sin agredir los materiales originales, los especialistas aplican una combinación de ejecutados con precisión para no erosionar la superficie histórica.
Una capa protectora que se coloca tras la limpieza para que, en caso de futuras pintas, el daño no llegue directamente a la estructura original.
Esta intervención, financiada por el Programa de Aseguramiento Integral del INAH, busca concluir en marzo próximo, garantizando que la infraestructura cultural de Campeche recupere su dignidad visual.
Más allá de la estética, el INAH busca equilibrar la protección de los monumentos con su función como testigos de la historia.
Al final del día, el objetivo es claro: asegurar que este legado cultural, que define la identidad campechana, sobreviva intacto para las generaciones que aún no han nacido.


