- Desde que inició febrero, el estado de Veracruz enfrenta una situación epidemiológica de dengue que mantiene activa la vigilancia sanitaria.
JORGE GONZÁLEZ
VERACRUZ, VER.- Desde que inició febrero, el estado de Veracruz enfrenta una situación epidemiológica de dengue que mantiene activa la vigilancia sanitaria, con casos confirmados de la enfermedad y muertes bajo análisis clínico.
De acuerdo con el más reciente corte del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica y reportes sanitarios, en lo que va de 2026 se han registrado dos defunciones confirmadas por dengue en la entidad.
Mientras tanto, 54 muertes adicionales permanecen en estudio clínico y epidemiológico antes de ser confirmadas o descartadas.
Aunque estas cifras son menores a las registradas en años anteriores, el volumen de casos aún por dictaminar mantiene a Veracruz entre las entidades con mayor atención por parte de las autoridades de salud.
En 2025, la entidad acumuló dos mil 863 casos confirmados de dengue, cifra inferior a los más de ocho mil 200 casos registrados en 2024, pero que refleja la persistencia de la transmisión del virus.
Los informes oficiales señalan que municipios del norte y centro de la entidad concentran las tasas más elevadas de incidencia, tanto en casos de dengue no grave como en aquellas con signos de alarma o formas graves de la enfermedad.
Las localidades de Gutiérrez Zamora, Pánuco, Zaragoza y Coetzala figuran entre las más afectadas, lo que ha llevado a las autoridades sanitarias a mantener una vigilancia diferenciada en estas regiones.
Las secretarías de Salud estatal y federal han reiterado la importancia de fortalecer acciones preventivas comunitarias y familiares, junto con la búsqueda oportuna de atención médica.
Esto ante la presencia de síntomas compatibles con dengue, como fiebre alta súbita, dolor detrás de los ojos, malestar muscular, náuseas y sarpullido.
Las estrategias de control incluyen, entre otras, la eliminación de criaderos del mosquito “aedes aegypti” –vector del dengue– mediante la limpieza de recipientes que puedan acumular agua, el uso de repelentes y la promoción de medidas de protección individual y colectiva.
Si bien los casos confirmados de dengue han mostrado una disminución significativa respecto a los picos epidemiológicos de años anteriores, la presencia de muertes aún en análisis y la transmisión activa en zonas específicas obligan a mantener alerta.
Además de estrategias de intervención sostenidas para evitar repuntes y complicaciones graves en la población, especialmente en grupos vulnerables como niños, adultos mayores y personas con comorbilidades.
El monitoreo epidemiológico continuará conforme avance la temporada de mayor riesgo de arbovirosis.
Las autoridades de salud han insistido en la importancia de reportar oportunamente síntomas compatibles con dengue y reforzar las medidas de prevención tanto en el ámbito doméstico como comunitario.


