- Las autoridades estatales reportan cero casos de explotación laboral infantil en cosecha de caña.
EUGENIO PACHECO
CHETUMAL, Q. ROO.- Por primera vez en una década, el paisaje de la zafra en el sur de Quintana Roo luce una transformación profunda: el machete ha sido reemplazado por los libros.
Al corte de la actual temporada de cosecha, las autoridades estatales reportan cero casos de explotación laboral infantil, un hito que rompe con más diez años de prácticas arraigadas en las comunidades cañeras.
Históricamente, la “vara dulce” atraer a cientos de familias migrantes que, por necesidad o costumbre, integraban a menores de edad en las extenuantes jornadas bajo el sol.
Hoy, los operativos de vigilancia y las brigadas de restitución de derechos han logrado separar a la niñez de las parcelas.
Jorge Quintanilla Osorio, encargado de despacho de Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna) en el estado, confirmó que el cambio es tangible y los menores que antes se perdían entre los surcos de caña, hoy se encuentran bajo resguardo.
Niñas y niños se encuentran inscritos en escuelas locales o de sus estados de origen; adolescentes (16-17 años) permanecen en los albergues (galeras) realizando actividades domésticas o estudios, lejos de las herramientas de corte.
Más allá de la vigilancia en el Ingenio “San Rafael” de Pucté —que mantiene certificaciones internacionales contra el trabajo infantil—, el éxito radica en la sensibilización de los padres.
“El campo no es lugar para ellos; los padres finalmente han priorizado la educación y seguridad de sus hijos”, destacó Quintanilla Osorio.
La estrategia estatal no se limita a la prohibición pues las brigadas de Sipinna operan como un puente de servicios para las familias migrantes, acercando atención médica básica en las zonas de galeras, trámites administrativos y documentos oficiales.
Además de un monitoreo constante para evitar que los menores vuelvan al trabajo de riesgo.
Con este resultado, Quintana Roo establece un precedente en la industria azucarera nacional, demostrando que es posible mantener la productividad económica de la zafra sin vulnerar el futuro de la infancia.


