Arma Ridley Scott alegato antimachismo en ‘El Último Duelo’

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Arma Ridley Scott alegato antimachismo en 'El Último Duelo'
  • El cineasta Ridley Scott reflexiona sobre el machismo actual en su nueva cinta ‘El Último Duelo’, un drama del Siglo 14 con Matt Damon.
MARIO ABNER COLINA / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- En El Último Duelo, la más reciente película de Ridley Scott, Marguerite de Carrouges (Jodie Comer), hermosa, vestida de negro, atestigua un duelo a muerte, por honor. Está nerviosa.

Jean de Carrouges (Matt Damon) y Jacques Le Gris (Adam Driver), en sus caballos, enfilan el uno rumbo al otro, lanza en mano, furiosos. Es Francia, en 1386. Una multitud ansiosa de sangre lanza alaridos por su favorito.

La imagen remite a otro filme de Scott: Gladiador, donde el Emperador Marco Aurelio Cómodo observa, como una divinidad, brutales batallas. Pero en El Último Duelo, hay grilletes alrededor de los tobillos de Marguerite.

Acusó de violación a Jacques Le Gris, y éste lo niega. El rey de Francia deja la justicia a Dios. Quien sobreviva habrá dicho “la verdad”. Si el marido de Marguerite perece, ella será quemada viva por presunta falsedad… aunque no haya mentido.

Pide la Palabra

Damon y Affleck, ganadores del Óscar por el Guión de Mente Indomable (1998), volvieron a unir sus plumas en esta historia basada en un caso real. Es un alegato antimachismo de hace siete siglos que resuena hoy, cuando se sigue cuestionando si se debe creer a una mujer agredida.

“Parte de lo que queríamos señalar es hasta qué punto instituciones corruptas, moralmente en bancarrota y misóginas, producen personas que reflejan estos valores (de opresión a la mujer).

“No señalamos a un mal hombre. Aquí se tiene a la iglesia, a la corte, todos estos pilares de la civilización europea occidental que nos preceden. Esta cultura produce estos valores y recompensa ciertas actitudes”, reprocha Affleck en un encuentro virtual con medios.

Rodada en Francia e Irlanda en medio de la pandemia, El Último Duelo está dividida en tres actos. Como eco del Rashomon de Akira Kurosawa, aquí Jean, Jacques y Marguerite cuentan la historia, según su punto de vista.

Affleck, quien también tiene un papel en el filme, y Damon, se hicieron cargo de las masculinas, inspirados en el libro “The Last Duel” del medievalista Eric Jager. Nicole Holofcener (¿Podrás Perdonarme?), escribió la de Marguerite.

Durante buena parte del metraje se narran los mismos hechos, con ligeras o grandes divergencias, y el asalto sexual se ve al triple. Jacques asegura después que Marguerite lo deseaba, a pesar de decir “No”, a pesar de sus llantos. Ella, que no caben los eufemismos: fue violada.

Con este papel, Marguerite se une así a la enorme galería de personajes femeninos fuertes que ha regalado el cine de Scott, como Ellen Ripley (Alien) y Thelma y Louise. En un mundo que la quiere invisibilizar, sus armas son el honor, la dignidad y la justicia.

“Las escenas de violación no son gratuitas. Hacen avanzar la trama. Sabemos que habrá muchas personas que, tristemente, verán la película y se sientan relacionadas.

“Fue difícil de ejecutar y será difícil de mirar. Pero no debíamos mostrarnos tímidos con esto, siempre y cuando lo manejáramos con cuidado”, dice Comer.

Si bien el foco de El Último Duelo es el drama, hay mucha acción. En el duelo se puede ver al veterano cineasta de 83 años (El Reino de los CielosRobin Hood), maestro de las batallas y la épica, desatado y lleno de creatividad.

“En el libro, el duelo está meticulosamente explicado, tal cuál pasó y quién ganó. Pero no era cinematográfico. Con sus armaduras y cascos, parecían latas gigantes. Sólo tenían aberturas en sus ojos y se habría visto embarazoso y mal.

“Ridley mantuvo los huesos del duelo: los pases de justa, el desmonte, las hachas, espadas y dagas. Y junto con el coordinador de dobles inventó una coreografía hermosa. Eso es lo mejor de colaborar con gente talentosa”, explica Damon.

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