Transforman el Beto Ávila

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Transforman el Beto Ávila
  • El Beto Ávila estaba en la lista de ese fideicomiso para su remodelación, pero ni ese ni en otros espacios deportivos se hizo nada.
RODOLFO MONTES

CANCÚN, Q. ROO.- Siempre inmerso entre transas y corruptelas, abatido por las inclemencias del tiempo, abandonado a su suerte, hasta que uno de los amantes más empedernidos del beisbol en México, solicitó una radiografía de cuerpo entero del estadio Beto Ávila, casa maltrecha de los peloteros del equipo Tigres de Quintana Roo.

Pronto le dieron el diagnóstico al solicitante, el presidente Andrés Manuel López Obrador: “Las columnas corren riesgo de presentar fallas estructurales, que pueden colocar en riesgo la vida de las personas, al presentarse cargas accidentales como es el sismo y el viento, o los pesos normales de servicio”.

El Beto Ávila, inaugurado un 23 de noviembre de 1980 en Cancún, no debería tener esos padecimientos, pero la corrupción y la naturaleza se encargaron de dejarlo prácticamente sin signos vitales a 42 años de vida. Sólo tuvo vida pletórica durante diez años con los Marlins de Cancún, pero entrada la década de los 90, se olvidaron de su mantenimiento, hasta que llegó el gobierno de Mario Villanueva y una nueva franquicia, de los Langosteros, allá por 1996, pero sólo se peloteaba con luz del día, pues ninguna administración se preocupó por colocarle luminarias.

Así se fueron los años, entre ligas municipales y estatales, hasta que desde el Atlántico llegó con toda su furia el huracán Wilma y con su categoría 5 arrasó con todo en Cancún, dejando, también, a punto del colapso al estadio de beisbol, hasta que los Tigres, peloteros de Puebla, decidieron mudarse a Quintana Roo, aumentando su capacidad de 4 mil 500 hasta más de 25 mil espectadores.

Así se fueron años de gloria en el diamante del Beto Ávila, hasta que en el año de 2009 a la clase política quintanarroenses, encabezada por el gobernador Félix González Canto, y a la de la Federación, con Felipe Calderón Hinojosa como presidente, se creó el Fideicomiso para los Recursos Deportivos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz en 2014. 

Entre otros inmuebles deportivos, el Beto Ávila estaba en la lista de ese fideicomiso para su remodelación, pero para sorpresa del gobierno de López Obrador, ni ese ni en otros espacios deportivos se hizo nada con los mil 873 millones de pesos que le fueron destinados. 

En los archivos oficiales, nada encontró el gobierno de la Cuarta Transformación, ni siquiera una sola evaluación técnica de las obras a realizarse y así se reportó en octubre de 2020: “Hay una lista por aquí de las obras que no se encontraron terminadas: la Villa Centroamericana, la remodelación del estadio ‘Pirata’ Fuente, la Arena Veracruz, el Centro Acuático, el Pabellón de Frontón, el estadio de béisbol ‘Beto’ Ávila…

“Este fideicomiso es una prueba evidente de la corrupción que existió en el manejo de recursos federales a través de esta figura. Financiar la organización de los Juegos Centroamericanos y de Caribe a través de un fideicomiso federal estatal resultó un desastre deportivo, financiero y mediático, una vergüenza para el país”, sentencia la administración lópez-obradorista.

Con esa información en mano, desde el centro del diamante de Palacio Nacional, Obrador ordenó a Román Meyer, titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, entrarle al quite para resucitar al Beto Ávila con base en una rehabilitación total, cuyos dueños son un grupo de empresarios encabezado por el legendario pelotero Fernando Valenzuela, las propuestas van desde los 72 a los 188 millones de pesos, y que también es propiedad del gobierno estatal.

La Sedatu encontró columnas y trabes con daños, fisuras y un armado deteriorado por lo que adjudicó un contrato por un monto de 176 millones 851 mil 798.85 pesos, más IVA, a la empresa Constructora Maíz Mier S.A de C.V, la cual consideró que reunía las condiciones legales, técnicas, económicas y administrativas en cuanto a precio, calidad, financiamiento, oportunidad de la convocatoria a licitación.

A finales de agosto de 2021, comenzó el desmantelamiento de todo el mobiliario del estadio de beisbol, miles de butacas, sillas y aires acondicionados, palcos, gimnasio, jaulas de bateo, bodegas de mantenimiento, torres de iluminación, todo fue desmantelado para darle un nuevo rostro al Beto Ávila.

Este sábado 14 de mayo, ha sido reinaugurado este estadio de beisbol, con la casa llena, la algarabía a tope, y próximamente, el presidente de México, desde el montículo, habrá de lanzar la pelota a la caja de bateo, para que en el Beto Ávila vuelvan los batazos, las ponchadas, el robo de señales, los extra innings

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