¿Somos unos idiotas?

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JOSÉ LUIS CARRILLO

La Real Academia de la Lengua Española define a la palabra idiota como:

“Tonto, o corto de entendimiento”, “engreído sin fundamento para ello”, “que carece de toda instrucción”.

Hace varias décadas toda la información verificada y oficializada acerca de la existencia y presencia de seres extraterrestres en nuestro planeta, fue celosamente censurada, bajo el argumento oficial que sostenía “debería negarse para evitar crisis de histeria colectiva”.

Vaya, el 30 de octubre de 1938 cuando Orson Welles, leyó su famosa radio novela en los Estados Unidos, se registraron movilizaciones de miles de radioescuchas que erróneamente asumieron que era verdad lo que escuchaban.

“Señoras y señores, interrumpimos nuestro programa de baile para comunicarles una noticia de última hora procedente de la Agencia Intercontinental Radio. El profesor Farell del Observatorio de Mount Jennings de Chicago, reporta que se ha observado en el Planeta Marte, algunas explosiones que se dirigen a la Tierra con enorme rapidez…Continuaremos informando.

Diversos periódicos de la época, reportaron fenómenos de histeria colectiva en diversas ciudades de los Estados Unidos, y actualmente esas reacciones sociales se han tratado de explicar, argumentando los momentos posteriores a la Gran Guerra Mundial y previos a la Segunda.

Pero sobre todo, debido a la amplia conciencia social, educación, e integración familiar, entre otros factores. Sumamente diferente a las condiciones sociales actuales.

Así como a algunos, me llama la atención, lo manifestado, bajo juramento, por tres oficiales retirados en un Subcomité de Supervisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, luego que varios legisladores le exigen al gobierno una mayor transparencia sobre los fenómenos anómalos no identificados, o UAP, término oficial que se usa para los famosos e históricos OVNIS.

A la par de las recientes evidencias en vídeo, aceptadas y muchas de ellas mostradas por la propia Fuerza Aérea de esa nación; hablamos ahora de oficiales preparados y sin sesgos políticos, ideológicos y religiosos, y sin ningún afán de popularidad o comercial.

Aseguraron, bajo juramento, reitero; que al menos desde 1930 Estados Unidos ha recuperado artefactos extraterrestres y utilizado la tecnología recuperada para aplicarla en el desarrollo acelerado de armas, principalmente.

Ubicaron los lugares en donde están resguardados estos aparatos, así como de entidades biológicas que viajaban en ellos y reiteraron haber sido testigos presenciales de varios de estos eventos.

Sin embargo, la información adicional que confirma hechos que pudieran cambiar todos los parámetros acerca de lo que hemos creído sobre la especie humana y la civilización misma, ha sido soslayada y hasta el momento no deja de ser una noticia más.

Hace algunas décadas la reacción social hubiera sido diametralmente opuesta.

¿Será acaso que por ello, ahora la empiezan a transparentar?

Saben que ahora, estamos más preocupados y ocupados por conseguir un boleto en el cine para ver Barbie que acudir a ver Oppenheimer y reflexionar sobre lo sucedido con el desarrollo de la bomba atómica y toda la ola de intereses fraguados en su alrededor.

Vaya, en Monterrey, acudieron más de 15 mil fanáticos de Rayados tan sólo para ver la presentación del nuevo jugador español, Sergio Canales en el estadio BBVA.

Y sobran muchos ejemplos de las actitudes y comportamientos sociales actuales.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, fanático es: “preocupado o entusiasmado exageradamente por algo”…

¿Cuándo seremos fanáticos por cuidar nuestro planeta, la flora y fauna y respetar a nuestros semejantes?

Definitivamente que….

¡No tenemos remedio!