NIDO DE VÍBORAS

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Por KUKULKÁN

EN UNA COYUNTURA histórica sin precedentes, México se encuentra al borde de un cambio paradigmático en su arena política: por primera vez, dos mujeres lideran la carrera hacia la presidencia de la República. Este acontecimiento es a su vez un reflejo del avance en la lucha por la equidad de género y un testimonio viviente de la transformación socio-política de un país que, durante siglos, ha estado sometido a un sistema de poder patriarcal. La oficialización de Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez como candidatas presidenciales marca el inicio de una nueva era, una donde la promesa de una verdadera transformación se vislumbra en el horizonte.

LA ABANDERADA de Morena, Claudia Sheinbaum, emerge como la favorita en todas las encuestas. Su candidatura es emblemática no sólo por su género, sino por lo que representa: la continuación de un proyecto de nación que busca reivindicar a aquellos relegados al margen del progreso económico y social. Sheinbaum personifica la esperanza de continuar con los programas de ayuda social que buscan revitalizar la economía popular, un legado de la actual administración de la Cuarta Transformación.

POR OTRO LADO, la candidatura de Xóchitl Gálvez, postulada por el PAN, ha generado un cúmulo de reacciones encontradas. Su inesperada nominación ha sido interpretada tanto como una estrategia del bloque conservador para captar al electorado de la 4T, apelando a sus raíces indígenas, como una maniobra para presentar una competencia menos desafiante frente a Sheinbaum. No obstante, subestimar a Gálvez sería un error. Su perfil, marcado por una notable capacidad de conectar con distintos sectores de la sociedad, y su propuesta política, podrían sorprender en el escenario electoral.

LA COMPETENCIA entre Sheinbaum y Gálvez es más que una carrera hacia la presidencia; es el reflejo de un México que anhela romper con las cadenas del pasado. Las encuestas, aunque favorecen a Sheinbaum, no son un veredicto final. La historia política nos ha enseñado que las sorpresas son parte del proceso democrático. Lo que está en juego es el futuro de la economía popular y la continuación de una lucha contra la desigualdad y la marginación.

A MEDIDA que nos acercamos al 2 de junio, crece la expectativa sobre los resultados de una contienda que se librará en las calles y en espacios públicos entre los seguidores de los dos proyectos de gobierno que han sido trazados por el propio presidente Andrés Manuel López Obrador: liberales contra conservadores. Bajo ese contexto la próxima elección no sólo determinará la próxima presidencia, sino que también será un referente de nuestra madurez democrática y nuestra voluntad colectiva para seguir avanzando hacia un país más equitativo y justo.

MÉXICO vive una nueva era en la política que bien podría llevar por título: El Despertar de las Titanesas. Esta contienda histórica entre dos mujeres por la presidencia es más que una competencia política; es un símbolo de progreso, un llamado a la acción y un recordatorio de que el cambio es posible. La decisión está en manos de la sociedad, y el resultado, sea cual sea, marcará el inicio de un nuevo capítulo en la historia nacional.

@Nido_DeViboras