NIDO DE VÍBORAS

1924

Por KUKULKÁN

EN EL FESTÍN de la austeridad republicana, donde la frugalidad debería ser el plato principal, parece que algunos comensales se han servido más de la cuenta, engullendo recursos públicos con un apetito voraz que desafía toda lógica dietética. En el banquete de la administración pública, bajo la atenta mirada del chef principal, Andrés Manuel López Obrador, se ha hecho un llamado a la moderación en el uso de los ingredientes financieros que pertenecen al pueblo. Sin embargo, en un giro irónico digno de la mejor sátira, resulta que algunas de las cocineras más cercanas al chef, específicamente aquellos al mando de municipios aderezados con el sabor de Morena y sus aliados, han decidido que las porciones recomendadas son meras sugerencias.

PERO no se equivoquen, este no es un simple caso de ojos más grandes que el estómago. En la cocina de la política, donde se preparan las nóminas de personal, cinco de once ayuntamientos gobernados por el partido en el poder y sus compinches han decidido que las raciones autorizadas no eran suficientes, incrementando sus gastos del rubro ‘Servicios Personales’ durante 2023 más allá del presupuesto aprobado. Los datos del ‘Análisis del Informe de Avance de Gestión Financiera’ de la Auditoría Superior de Quintana Roo muestran que el apetito por el gasto excesivo no conoce de límites partidistas, incluyendo al municipio de Solidaridad, bajo la batuta del PAN, añadiendo un poco de pimienta a esta sopa de ironía.

EN LOS CASOS de los ayuntamientos de Benito Juárez, Othón P. Blanco, Solidaridad, entre otros, han superado las calorías financieras recomendadas, con la alcaldesa Ana Patricia Peralta liderando el banquete con una sobredosis de 285 millones de pesos. Y mientras algunos municipios mantienen la línea, siguiendo la receta original sin añadir extras, otros se han lanzado en una orgía de gastos que dejaría avergonzado al mismísimo Lúculo, el gourmet de la Roma clásica. Otra morenista que rompió la dieta y se aflojó el cinturón, fue la alcaldesa Yensunni Martínez Hernández, quien despacha desde la capital Chetumal.

PERO, ¿qué hay en el menú de este festín descontrolado? Desde ‘Remuneraciones al personal de carácter permanente’ hasta ‘Otras prestaciones sociales y económicas’, parece que la creatividad para aumentar el gasto no tiene límites. ¿Y la cereza en el pastel? Un incremento sustancial en conceptos como ‘primas por años efectivos prestados’ y ‘Compensaciones’, que supera con creces lo destinado a las remuneraciones de los empleados de base, lo que ha suscitado suspicacias de los comensales por la discrecionalidad con el manejo de estos recursos en pleno año electoral.

EN TIEMPO donde la austeridad debería ser la estrella del show, estos municipios han optado por un menú degustación de excesos financieros. Este festín, lejos de reflejar un cuidado por los recursos públicos, parece ser un recordatorio mordaz de que, en la política, la dieta recomendada por el chef en jefe a menudo se convierte en un sugerente menú que invita a la indulgencia. Y mientras el pueblo observa este espectáculo gastronómico, uno no puede evitar preguntarse: ¿quién pagará la cuenta de este desenfrenado banquete?

@Nido_DeViboras