NIDO DE VÍBORAS

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Por KUKULKÁN

EN LA VÍSPERA de las elecciones del próximo domingo 2 de junio, los voceros del bloque conservador están desplegando sus velas y arriando sus cañones para lanzar una campaña de miedo y desinformación. Al igual que piratas nostálgicos por los días en que navegaban a sus anchas, los conservadores pintan un panorama apocalíptico si los candidatos de Morena y su Cuarta Transformación (4T) obtienen el triunfo arrollador que predicen las encuestas.

SEGÚN estos corsarios del desastre, la victoria de Morena implicaría el derrumbe de las “instituciones democráticas” que, a su decir, son el último bastión contra el caos. No faltan las historias de terror. Dicen que Morena, en su supuesta voracidad, busca la mayoría en el Congreso para reformar la Constitución a su antojo, eliminar el INE, las candidaturas plurinominales, el juicio de amparo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la iniciativa privada y hasta la libertad de expresión.

PERO, ¡oh, sorpresa!, los conservadores no mencionan que, en cualquier democracia del mundo, todos los partidos aspiran a la mayoría para implementar sus proyectos. ¿Acaso hay algún partido que se conforme con el 20 o 30% de las curules? Es más, inclusive si Morena no lograra la mayoría calificada en el Congreso, la historia nos muestra que los consensos parlamentarios son posibles. ¿O cómo creen que varias reformas de Morena han sido aprobadas con votos de priistas, perredistas e incluso algunos panistas? Estos mismos que hoy acusan al partido en el poder de pretender instaurar el “autoritarismo”.

SI SE TRATA de acuerdos, recordemos los casos de estados donde Morena no gobierna, pero donde se han forjado alianzas para avanzar en proyectos importantes. Tomemos como ejemplo a Samuel García en Nuevo León, un gobernador de Movimiento Ciudadano que trabajó con el presidente López Obrador para resolver la crisis del agua en Monterrey. O el panista Mauricio Vila en Yucatán, quien colaboró en la construcción del Tren Maya. Incluso el priista Alfredo del Mazo en el Estado de México contó con el apoyo federal para concluir el tren interurbano México-Toluca tanto tiempo aplazado por gobiernos anteriores. Estos ejemplos destruyen el sofisma de la pretensión autoritaria de Morena y demuestran que la colaboración es posible.

LOS LÍDERES opositores y sus voceros, en vez de lloriquear su adelantada derrota, deberían explicar por qué no lograron convencer ni a sus propios gobernadores de Sinaloa, Sonora y Quintana Roo para retener el poder local. Si no pudieron persuadir a sus correligionarios, que terminaron como diplomáticos y hablando bien de la 4T, ¿cómo esperan convencer ahora a un electorado cada vez más politizado y consciente de la transformación que vive México?

VEAMOS la narrativa y el tono de uno de los más destacados piratas de los medios, Joaquín López-Dóriga. En su columna “Mi voto, es mi vida”, desata su paranoia apocalíptica con la predicción de que, si Morena gana la mayoría, en uno o dos años no habrá INE, ni TRIFE, ni SCJN, ni INAI, ni prensa libre. Según él, no habrá partidos, ni aspirantes, ni procesos internos. Una exageración tan desproporcionada que raya en el absurdo. López-Dóriga se describe como un defensor de la “coalición” no porque crea en sus principios, sino porque quiere contrarrestar a López Obrador, a quien califica de “loco”.

SU DESESPERACIÓN no es más que la nostalgia de aquellos tiempos en los que llenaba sus arcas a manos llenas y su poder de influencia era devastador. Ahora, como un corsario sin mar, añora esos días y lanza sus últimas andanadas de miedo, esperando recuperar el botín perdido. En conclusión, los conservadores están desplegando una narrativa de miedo y desinformación para frenar el avance de Morena.

SIN EMBARGO, sus sofismas se desmoronan ante la evidencia de colaboración y consenso en el Congreso y en los estados. Lo que queda claro es que el electorado mexicano, lejos de dejarse amedrentar, está más consciente y politizado que nunca, listo para decidir el futuro del país sin dejarse llevar por los cuentos de terror de los corsarios nostálgicos. Así, en esta batalla por el poder, los votantes decidirán si siguen adelante con la Cuarta Transformación o si sucumben a los miedos infundados de quienes añoran un pasado de privilegios y corrupción.

@Nido_DeViboras