NIDO DE VÍBORAS

316

Por KUKULKÁN

MUCHAS fueron las señales de peso que venían indicando inequívocamente que la gobernadora Mara Lezama Espinosa se perfilaba como una de las integrantes del futuro gabinete de la presidenta electa, Claudia Sheinbaum Pardo, y que hicieron suponer a propios y extraños —unos de buena fe, otros ‘con jiribilla’— de que ya preparaba maletas para trasladarse a la Ciudad de México donde despacharía desde la Secretaría de Turismo. Entre sus puntos a favor, se contabiliza la estrecha relación que la mandataria estatal supo tejer tanto con el presidente Andrés Manuel López Obrador como con su sucesora.

AL MENOS así lo dejaron ver las periódicas visitas realizadas por el inquilino de Palacio Nacional a suelo quintanarroense para la supervisión de las obras del Tren Maya, el Aeropuerto Internacional Felipe Carrillo Puerto, así como un paquete de importantes obras de infraestructura urbana para apuntalar la actividad turística del estado, además de un histórico presupuesto superior a los 45 mil millones de pesos con los que el estado pudo elevar su capacidad crediticia en los bancos para refinanciar la pesada deuda pública heredada por administraciones pasadas.

TODO este ecosistema de buenas noticias llevó a concluir a secretarios y directores del gabinete federal que Mara no sólo es excelente gestionadora de recursos públicos sino la gobernadora consentida del Presidente con quien se reunía constantemente por largas horas donde podía platicar y apuntalar directamente sus proyectos, al grado que más de uno le llegó a solicitar su intervención para que su jefe los atendiera: ‘con nosotros se reúne cada tres meses, a ti te ve cada quince días’, le decían en alusión a las giras para la supervisión de obras por todo el sureste mexicano.

Y CUANDO Andrés Manuel le entregó a su sucesora el bastón de mando del movimiento de la Cuarta Transformación, para nadie pasó desapercibido la imagen donde Mara aparece al lado de Claudia para levantar al aire juntas el gran símbolo de la transición del poder, concitando envidia en muchos de los presentes. Desde entonces el nombre de la gobernadora comenzó a sonar como una de las mujeres que acompañaría a la presidenta electa en su gabinete. Los excelentes resultados de la reciente elección, donde Morena se llevó carro completo en Quintana Roo, reforzaron esa idea y arreciaron las versiones de que sólo era cuestión de trámite.

TODAVÍA en las vísperas del anuncio oficial sobre el primer paquete de funcionarios que integrarían el gabinete de Sheinbaum, el nombre de la gobernadora de se manejó en las listas de algunos medios de comunicación como la futura secretaria de Turismo, lo que volvió a elevar las expectativas. Sin embargo, horas antes de conocerse los primeros seis nombres, la propia Mara Lezama adelantó su descarte: ‘Hay mucho por hacer por Quintana Roo’, dijo el miércoles por la tarde, en medio de los trabajos de auxilio a los habitantes de Chetumal afectados por las recientes inundaciones.

SU ESCUETA respuesta ha hecho suponer a los incrédulos que se trata de una estrategia para no levantar polvo y que en las próximas semanas Mara será incluida en el gabinete de Sheinbaum. Pero en su equipo cercano se maneja que la decisión está tomada y no hay vuelta atrás, que cumplirá su mandato hasta el 2027 como se comprometió ante el pueblo quintanarroense, lo cual suena lógico al ser la responsable de que se concluyan en su totalidad los proyectos y obras de infraestructura que ella misma gestionó, como la construcción del puente vehicular sobre la laguna Nichupté en Cancún y los mercados del bienestar que comenzarán a operar por el decreto de creación de la Zona Libre en Chetumal. Así que, Quintana Roo tendrá gobernadora para rato.

@Nido_DeViboras