- La Ley General de la Alimentación Adecuada y Sostenible, que entró en vigor en abril de 2024, incluye un capítulo sobre el desperdicio de comida.
VÍCTOR OSORIO / AGENCIA REFORMA
CIUDAD DE MÉXICO.- La Ley General de la Alimentación Adecuada y Sostenible, que entró en vigor en abril de 2024, incluye un capítulo sobre el desperdicio de comida, que prevé su prohibición para establecimientos comerciales.
Define el desperdicio como el “conjunto de alimentos descartados de la cadena que siguen siendo comestibles y adecuados para el consumo humano, y que, a falta de posibles usos alternativos, terminan eliminados como residuo”.
Plantea como algunas de las medidas que contribuirían a reducir el desperdicio la promoción de cadenas cortas de comercialización, la venta directa por parte de las personas productoras, y la organización de personas consumidoras para compras directas en común.
Señala, por otra parte, que los Gobiernos de las entidades federativas, en coordinación con los municipios, promoverán políticas y acciones para la reducción de pérdidas y desperdicio de alimentos.
“Se prohíbe que los establecimientos comerciales desechen alimentos que se encuentren en condiciones de ser consumidos por los seres humanos, de acuerdo con lo dispuesto en el Reglamento de esta Ley”, establece su articulo 55.
No obstante, dicho Reglamento no ha sido publicado, a pesar de que el plazo para hacerlo venció en octubre.
Kim Durand, cofundador y CEO de Cheaf, empresa que administra una app que busca contribuir a reducir el desperdicio de alimentos en comercios y restaurantes, subraya la urgencia de definir las reglas necesarias para hacer efectivas las disposiciones de la Ley de Alimentación.
Indica que la estimación del volumen de comida que termina en la basura en México ronda los 30 millones de toneladas al año, mientras que una proporción significativa de la población padece inseguridad alimentaria.
El tema, considera, debería estar entre las prioridades de la política alimentaria del país. Y el primer paso, señala, es contar con datos más precisos sobre el tamaño del problema.
“La medición de lo que realmente está pasando dentro de la cadena de suministro es muy necesaria, porque, por el momento, estamos enfrentados a números probablemente muy por debajo de lo que es la realidad”, comenta en entrevista.
“Mientras no tengamos los números reales de lo que está pasando dentro de esta cadena de suministro, de cuál es el impacto real del desperdicio de alimentos, habrá menos sentido de urgencia”.
Considera que en la regulación se deben considerar tanto prohibición y sanciones como incentivos.
“Está bien regular, prohibir y poner castigos cuando no se respete (la ley), pero creo también que la mejor manera de hacer las cosas bien es incentivar”, apunta.
De hecho, señala, un esquema adecuado de gestión de alimentos que son actualmente desperdiciados puede generar oportunidades económicas y empleos.
Durand remarca que para avanzar en el tema se requiere la participación conjunta de los sectores público y privado, así como el “aterrizaje” de la legislación federal en los estados.
El experto llama también a aprender de la experiencia de otros país en materia de reducción del desperdicio de alimentos.
“Hay muchísimos ejemplos en otros países -Francia es un gran ejemplo, España lo acaba de hacer también, Italia es otro ejemplo- que han adoptado regulaciones en contra del desperdicio de alimentos y que han tenido éxito en limitarlo, por lo menos de los lados de producción y distribución”.
“Creemos que se puede replicar en México, entendiendo obviamente que hay temas de financiamiento y de infraestructura que hay que resolver antes de que se puedan adoptar de manera completa”.
Destaca que poco a poco se ha ido generando una mayor conciencia en la sociedad en general y de empresas del ramo alimentario en particular sobre la importancia de reducir el desperdicio.
“Estamos viendo un cambio, que viene no tanto del miedo a la regulación sino de una mayor conciencia y de cambios en hábitos de consumo”, plantea.
“La gente está buscando cada vez más consumir de manera sostenible. Y cuando las empresas toman acciones sostenibles esto se ve reflejado en sus resultados económicos”, señala.