- Al cierre del año 2025, los 22.5 millones de puestos formales afiliados al IMSS representaron 17 por ciento de la población total de México.
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MONTERREY, NL.- Al cierre del año pasado, los 22.5 millones de puestos formales afiliados al IMSS representaron 17 por ciento de la población total de México, proporción por debajo del 47 por ciento que representó el número de empleos formales en Estados Unidos.
En tanto, la informalidad laboral en México, reportada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), fue de 54.8 por ciento, mientras que en Estados Unidos se ubica entre 8.5% y 8.8%.
Rubén Contreras, presidente del Comité de Compensaciones y Beneficios de Eriac Capital Humano (asociación de ejecutivos de recursos humanos), explicó que las diferencias entre la proporción de la formalidad de ambos países no solo dependen de las leyes laborales, sino de los incentivos económicos y la simplicidad de trámites.
“El costo laboral formal es alto frente a la productividad o ventas que pueden tener las empresas, especialmente las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Mipymes).
“Las empresas pagan al menos 40 por ciento adicional al sueldo, digamos que este es el costo de un trabajador”, afirmó.
En tanto, dijo, en Estados Unidos el costo que pagan las empresas adicional al salario es de 23 por ciento.
“En la parte administrativa, México tiene cumplimientos más complejos en lo laboral, fiscal y la seguridad social, y en Estados Unidos existen procesos más simples y digitalizados para los patrones”, indicó.
Señaló que el vecino país cuenta con esquemas laborales más flexibles y con menos costos; por ejemplo, el pago por horas, seguridad social y el seguro de desempleo lo cubre el gobierno federal.
Mientras que en México se tiene prima vacacional, reparto de utilidades, aguinaldo, Infonavit e indemnización por despido que cubre la empresa.
Gonzalo Hernández Licona, director del Observatorio Social Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), coincidió en la diferencia de los costos laborales entre ambos países.
“Uno puede decir ‘los mexicanos somos mejores porque protegemos más al trabajador’, pero hay un problema, porque cuando un empresario va a contratar a alguien, piensa en ese costo adicional y posiblemente no genere un nuevo empleo formal.
“La formalidad en México tiene que ver con la forma en que hemos querido construir el proceso para el trabajador; puede ser una buena intención, pero a lo mejor acabamos matando a la gallina de los huevos de oro”, dijo.
Explicó que, por ejemplo, en México el salario mínimo (de 315.04 pesos en el 2026), es de alrededor de 17.5 dólares (con un tipo de cambio de 18 dólares).
Sin embargo, dijo, en Estados Unidos, el salario mínimo es de 7.25 dólares por hora (aunque varía por estado), y por una jornada de ocho horas la persona gana 58 dólares.
Rubén Contreras señaló que el reto no está en copiar modelos, sino en cómo adaptarlos a la realidad económica del país y que sea atractivo para la empresa y los trabajadores.
“El futuro de las compensaciones en México tiene la oportunidad de evolucionar hacia esquemas más flexibles, sostenibles y conectados con la productividad, sin perder de vista la protección social”, afirmó.


