- El robo de autopartes, delito que alcanzó sus niveles máximos en los últimos años, es una práctica envuelta en un círculo vicioso que no cesa.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- El robo de autopartes, delito que alcanzó sus niveles máximos en los últimos años, es una práctica envuelta en un círculo vicioso que no cesa.
Esta se ve favorecida por la diferencia de costos entre las refacciones de procedencia legal y las ofertadas en el mercado negro.
Por ejemplo, el faro de un BMW Serie 3 en la agencia tiene un costo de 37 mil 600 pesos, mientras que su comercialización ilegal ronda los 27 mil pesos, 10 mil 600 menos.
“Esa diferencia salvaje y brutal es lo que empuja el mercado”, señaló Gustavo Fondevila, especialista en seguridad del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).
Al robo de autopartes, también se suma el encarecimiento de las refacciones originales.
De acuerdo con una muestra del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), entre diciembre de 2024 y 2025 el precio por el juego de cuatro amortiguadores aumentó 2 mil 400 pesos, pasando de 6 mil 200 a 8 mil 600.
La brecha en los precios orilla a que los automovilistas acudan al mercado negro para adquirir las piezas, quienes, en algunos casos, buscan remplazar una refacción que les fue hurtada.
Fondevila señaló que estos encargos específicos de los clientes contribuyen a que la cadena del robo de autopartes no se quiebre.
“Cuando te roban, lo primero que haces es ir a buscar la parte robada y eso alimenta que salgan a buscar más partes robadas de esa que fuiste tú a buscar, es decir, es un mercado de autopartes que se alimenta a sí mismo”, expuso.
FOCOS ROJOS
A nivel nacional, el corredor Valle de México-Puebla-Bajío concentra el mercado ilegal de piezas automotrices, asociado a deshuesaderos clandestinos, comercio digital y demanda de refacciones baratas, alertaron fuentes de seguridad.
De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), entre 2024 y 2025 hubo una reducción de 2 mil 243 carpetas de investigación por este delito, pasando de 21 mil 150 a 18 mil 907.
Las cifras del Secretariado detallan que el robo de autopartes se concentra en la Ciudad, con una incidencia de 9 mil 645 expedientes, la mayoría de estos clasificados sin violencia, pues los criminales desvalijan vehículos que se encuentran estacionados en la vía pública.
En segundo lugar se ubicó el Estado de México, con 2,527 casos -44 con violencia y 2 mil 483 sin violencia-. Le siguió Puebla, con mil 972 carpetas -15 violentas y mil 957 no violentas-.
En tanto, Jalisco registró mil 450 expedientes, prácticamente sin confrontación directa.
La característica común es clara: zonas metropolitanas con alta densidad vehicular, corredores industriales y gran volumen de talleres mecánicos.
PIEZAS OBJETIVO
Aunque el robo de vehículos ha disminuido 11 por ciento en el País, según reportes de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), el mercado de negro de refacciones no cesa.
A nivel nacional, alrededor del 75 por ciento de las piezas robadas se concentra en cuatro componentes: fascias, espejos laterales, faros y calaveras, de acuerdo con cifras de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).
Estas suelen dañarse con mayor frecuencia en colisiones. En los tres años recientes, los hechos de tránsito en México han aumentado más de 16 por ciento, apuntó la Asociación.
Esto incrementa la necesidad de reponer las partes afectadas y, si los propietarios de los vehículos no cuentan con seguro, se eleva el riesgo de que recurran al comercio ilegal.
Pese a que las refacciones sí son asegurables, sólo el 10 por ciento del parque vehicular cuenta alguna protección de este tipo.
“Es por la baja conciencia del riesgo que tiene cada propietario; muchas personas creen que un siniestro (colisión, robo, robo de autopartes) no les va a pasar”, afirmó Carlos Jiménez, director de Daños y Autos de la Asociación.
Asimismo, añadió que el robo de autopartes también está relacionado con la sustracción de vehículos.
Modelos como el Nissan Versa, Chevrolet Aveo, los Volkswagen Vento y Jetta, así como la Nissan NP300 concentran el índice de robos en el territorio nacional.
“La disminución en la recuperación de vehículos robados implica que cada vez más unidades terminan desvalijadas, convirtiéndose en insumos para un mercado ilegal de autopartes que opera bajo una lógica de oferta y demanda”, refirió.
En el caso de los Versa y Aveo, su uso intensivo en transporte público y plataformas de movilidad los expone a una mayor demanda de refacciones, lo que amplía su presencia en el mercado negro de autopartes.
En tanto, la Nissan NP300 es utilizada para la comisión de otro tipo de delitos.
“En muchos casos, los vehículos robados primero se emplean para cometer otros ilícitos de mayor impacto y posteriormente son abandonados o desvalijados para alimentar el mercado ilegal de autopartes”, señaló Jiménez.
…Y EN LA CDMX
En los dos últimos años, se reportaron 18 mil 575 casos de robo de autopartes al C5 capitalino.
En 2024 se registraron 9 mil 816 llamados, mientras que en 2025 fueron 7 mil 963, mil 853 menos, equivalente a una disminución del 18.8 por ciento.
En tanto, en lo que va de 2026, han sido reportados 796 casos.
Los espejos laterales encabezan el índice de sustracciones, con 2 mil 671; le siguen los faros, con 2 mil 21; computadoras, con 868; baterías, con 821; y llantas, con 512.
“(Son de los accesorios más extraídos), porque un delincuente hábil lo quita en menos de 10 segundos”, explicó Salvador Guerrero, coordinador general del C5.
La dependencia apunto que las marcas de autos más afectadas por este delito fueron Chevrolet, con mil 394 casos; Nissan, con 980; y Ford, que sumó 806.
En tanto, los vehículos Volkswagen y Seat concentraron 766 y 687 casos, respectivamente.
Guerrero refirió que las alcaldías de dónde provienen el mayor número de solicitudes de ayuda son Cuauhtémoc, con 3 mil 700; Iztapalapa, con 2 mil 267; Gustavo A. Madero; que registró 2 mil 99; Benito Juárez, con 2 mil 7 llamados; y de Venustiano Carranza, que sumó mil 731.
MODALIDADES
La extracción de la pieza dura unos cuantos minutos y la mercancía entra de inmediato a circuitos de venta informal o comercio digital, de acuerdo con fuentes federales.
El especialista del CIDE, Fondevila, señaló que la sustracción se da en dos tipos. Uno es llevado a cabo por criminales esporádicos que buscan obtener un ingreso económico de manera inmediata.
La segunda modalidad en la que se presenta el ilícito consiste en atracos organizados por grupos criminales.
En tanto, la Asociación Nacional de Representantes, Importadores y Distribuidores de Refacciones y Accesorios para Automóviles (Aridra) alertó por una tercera.
Norma Elías, presidenta de Aridra, expuso que el delito también asedia a transportistas, pues los criminales buscan conseguir refacciones nuevas.
Tras el robo de una refacción, esta puede ser modificada e, incluso, se le borra el número de serie para dificultar su rastreo y posteriormente iniciar su comercialización.
En este proceso participan diversos actores, lo que implica la existencia de una cadena delictiva.
Las autoridades federales han identificado tres niveles, recolectores o ladrones de oportunidad; deshuesaderos y bodegas donde autos son desmantelados y clasificados por demanda, y red de comercialización en tianguis automotrices, refaccionarias irregulares y plataformas en línea.
OPERATIVOS Y ADAPTACIÓN
La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) reportó en enero que en los últimos 15 meses, tres de ellos correspondientes al año anterior, había asegurado 18 mil 600 toneladas de refacciones.
Pese a las cifras registradas, estos casos apenas reflejaron una reducción de 316 denuncias, mientras en 2024 se abrieron 9 mil 961, el año pasado fueron 9 mil 645, de acuerdo con el SENSP.
Para Francisco Rivas, director del Observatorio Nacional Ciudadano (ONC), las estrategias reflejan una cero tolerancia.
“Cualquier delito crece en la impunidad, si nosotros queremos que haya menos ocurrencia de cualquier tipo de incidencia delictiva, lo que tenemos (qué hacer) es poner sanciones para que las personas entiendan que no pueden hacerlo”, dijo.
No obstante, la presidenta de la Aridra, consideró que estas acciones no inhiben el problema, pues, la estructura de la comercialización ilegal tiende a adaptarse y a migrar hacia otros espacios de venta.
“El mercado negro es una realidad que no se puede negar. Los operativos atienden el síntoma, pero no la raíz: la cultura de la ilegalidad”, expuso Elías.
Añadió que en México no existe un sistema que permita rastrear las piezas aseguradas, por lo que la efectividad de los operativos podría verse mermada.
“Legalmente, deben ser resguardadas como evidencia y destruidas si no se acredita su propiedad legítima”, subrayó.
En este sentido, la Industria Nacional de Autopartes (INA) apuntó que los aseguramientos deberían formar parte de una estrategia integral y permanente.
“Uno de los principales retos es la falta de trazabilidad posterior a las incautaciones, ya que la ausencia de protocolos claros sobre el destino final de las autopartes aseguradas genera riesgos de reincorporación al mercado informal”, advirtió.


