México: ni milagro asiático ni enfermo europeo

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POR KUKULKAN

EN EL ECOSISTEMA del debate público mexicano todo es extremo: o somos el nuevo tigre asiático listo para rugir en Wall Street, o estamos al borde del abismo venezolano versión streaming. Pero los datos —esas criaturas frías que no votan ni aplauden— suelen ser menos dramáticos. El más reciente reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía coloca al país en un sitio mucho más terrenal: crecimiento de 0.7% en 2025, con un cuarto trimestre que avanzó alrededor de 1.6% anual y un tamaño de economía cercano a los 36 billones de pesos.

TRADUCIDO al castellano menos épico: México no despegó, pero tampoco se desplomó.

COMPÁRESE con el vecino del norte. Estados Unidos avanzó alrededor de 2% en el mismo periodo. No es la euforia pospandemia, pero duplica el ritmo mexicano. Allá el consumo sigue tirando del carro y la tecnología mantiene el brillo. Aquí, el motor exportador depende en buena medida de esa misma economía estadounidense: cuando ellos respiran, nosotros inhalamos; cuando tosen, buscamos jarabe.

SI MIRAMOS hacia Asia, el contraste es más evidente. China sigue creciendo entre 4.5% y 5%, incluso con su crisis inmobiliaria y tensiones comerciales. No es el dragón de dos dígitos de hace una década, pero sí un gigante que avanza con paso firme. Y luego está India, que cabalga entre 6% y 7% anual, consolidándose como la estrella de las economías emergentes. Frente a esos ritmos, el 0.7% mexicano luce más como caminata dominical que como maratón olímpico.

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¿SIGNIFICA eso que estamos en la lona? Tampoco. Si volteamos a Europa, el panorama es menos glamuroso. La Unión Europea apenas ronda entre 0.8% y 1.2% de crecimiento promedio, con economías como Alemania coqueteando con el estancamiento. En ese club de madurez demográfica y fatiga industrial, México no desentona. De hecho, compite dignamente.

EL DUELO interesante en América Latina es con Brasil, que logró expandirse entre 2% y 2.5%, impulsado por exportaciones agrícolas y energéticas. Ahí sí quedamos cortos. Mientras Brasil acelera con commodities, México avanza con el freno de mano parcialmente puesto, confiando en el nearshoring y en la estabilidad macroeconómica. Y es que si algo ha tenido el país es estabilidad: inflación relativamente controlada, finanzas públicas sin sobresaltos mayúsculos y un sistema financiero sólido.

NO ES POCA cosa en un mundo que todavía digiere crisis geopolíticas, guerras y cadenas de suministro fracturadas. Pero estabilidad no es sinónimo de dinamismo. Y ahí está el dilema. La narrativa oficial celebrará que no hubo recesión, que se mantiene el crecimiento y que México sigue entre las 15 economías más grandes del planeta. La oposición, por su parte, subrayará el bajo ritmo, la caída en inversión privada y el rezago frente a otras potencias emergentes. Ambos tendrán algo de razón. Y ambos exagerarán un poco, porque en política la moderación no genera clics.

LA PREGUNTA incómoda es otra: ¿qué tipo de economía quiere ser México? Si aspira a parecerse a India o China, necesitará tasas sostenidas superiores al 4% durante varios años, acompañadas de inversión masiva en infraestructura, innovación y capital humano. Si se conforma con el estándar europeo de crecimiento bajo pero estable, entonces el 0.7% es un síntoma de madurez… o de resignación.

EL RIESGO está en la autocomplacencia. Celebrar que no estamos en recesión es como presumir que el barco no se hunde mientras otros ya navegan a toda máquina. Pero también sería absurdo vender la idea de colapso cuando los indicadores muestran estabilidad comparativa en un entorno global complejo. En el Nido de Víboras conviene pinchar globos y desinflar tragedias prefabricadas. México no vive un milagro económico, pero tampoco un apocalipsis financiero. Está en la mitad del tablero: lejos del sprint asiático, cerca del trote europeo, por debajo del impulso brasileño y atado al pulso estadounidense.

NI JAGUAR rugiente ni enfermo crónico. Más bien un país que camina, con paso cauteloso, mientras el mundo corre. La verdadera discusión no es si 0.7% es victoria o fracaso; es si estamos satisfechos con avanzar así mientras otros pisan el acelerador. Porque en economía, como en la vida, quedarse quieto no siempre significa estabilidad. A veces es simplemente otra forma elegante de ir quedándose atrás.

@Nido_DeViboras

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