- “¡Oh, Libertad!, cuántos crímenes se cometen en tu nombre” — Madame Roland
Dr. Francisco Leannec González Silva
Con gran sabiduría, el filósofo René Descartes acuñó aquella frase: “No hay nada repartido de modo más equitativo en el mundo que la razón: todo el mundo está convencido de tener suficiente”. Y si existe alguna duda al respecto, basta con preguntarle a nuestros políticos.
Luego del rechazo de la pretendida reforma electoral enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, puede afirmarse que en nuestro país hay muchos temas que pueden considerarse simulación, pero no el de la democracia. De no ser así, la reforma habría sido aprobada, como ocurría cuando el otrora poderoso Partido Revolucionario Institucional dominaba los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
En diciembre de 2009, cuando Felipe Calderón era presidente, envió una iniciativa de reforma político-electoral que proponía la eliminación o reducción de legisladores plurinominales. La propuesta planteaba suprimir los 32 senadores plurinominales y reducir de 200 a 160 los diputados de representación proporcional. Sin embargo, la iniciativa no prosperó por falta de consenso.
En 2012, Calderón volvió a intentar una reforma, esta vez proponiendo eliminar únicamente los 32 senadores plurinominales y reducir el Senado a 96 integrantes, todos elegidos por mayoría relativa. Argumentaba que las senadurías plurinominales se utilizaban para colocar a legisladores que no representaban directamente a la ciudadanía, ya que quienes eran electos por lista nacional respondían más a los intereses del partido que a los votantes, lo cual consideraba antidemocrático.
Ese mismo año, ya como presidente, Enrique Peña Nieto también presentó una propuesta para disminuir el Senado a 96 miembros —electos por mayoría relativa y uno de primera minoría— eliminando los 32 senadores plurinominales. Asimismo, planteó que la Cámara de Diputados estuviera integrada por 400 legisladores: 300 de mayoría relativa y 100 plurinominales. Como se sabe, la propuesta tampoco prosperó.
En 2017, Enrique Peña Nieto retomó nuevamente la idea de reducir a los legisladores plurinominales. César Camacho, entonces líder de la bancada del PRI en San Lázaro, presentó la iniciativa argumentando que la realidad política del país había cambiado y que la reducción de diputados y senadores contribuiría a fortalecer la democracia y responder a la desconfianza ciudadana hacia las instituciones.
Por ello, resulta difícil entender la postura de quienes, desde Movimiento Ciudadano, encabezados por Jorge Álvarez Máynez, se presentan como impulsores de una nueva forma de hacer política y, sin embargo, se opusieron frontalmente a la reforma propuesta por el Ejecutivo federal.
De los 27 escaños que el partido tiene en San Lázaro, sólo uno corresponde a mayoría relativa, mientras que 26 fueron obtenidos mediante representación proporcional. En términos coloquiales, podría decirse que “ganaron la lotería sin comprar boleto”. Los diputados que integran esa bancada parecen ignorar el proceso mediante el cual se obtuvieron esas curules. Paradójicamente, esa misma fórmula proviene de la vieja política de la que suelen afirmar que buscan diferenciarse.
También llama la atención —según el autor— la contradicción de quienes se asumen como demócratas. Por ejemplo, en Nuevo León se ha respaldado la posibilidad de que la esposa del gobernador Samuel García sea candidata para sucederlo en el cargo. Asimismo, en diversos municipios gobernados por ese partido se ha planteado que las esposas de los alcaldes aspiren a sucederlos, lo que para sus críticos constituye una forma de nepotismo.
Parafraseando a Madame Roland, podría decirse: “¡Oh, Democracia!, cuántos crímenes se cometen en tu nombre”. Independientemente del prisma con el que se observe.
Epílogo
La diputada local del PRI en Nuevo León, Lorena de la Garza, publicó de inmediato un video en el que explica las razones por las cuales no está de acuerdo con la reforma electoral. Sin embargo, el autor señala que su crítica parece ignorar casos que considera similares. Menciona, por ejemplo, el del alcalde de Salinas Victoria, Raúl Cantú de la Garza, militante de Movimiento Ciudadano, quien —según el señalamiento— impulsaría a su esposa como posible sucesora en el cargo, lo que también ha sido señalado como un posible caso de nepotismo.


