- Le tomó 14 nominaciones, pero gracias a Una Batalla Tras Otra, el realizador Paul Thomas Anderson ya tiene tres estatuillas.
STAFF / AR
LOS ÁNGELES, EU.- Le tomó 14 nominaciones, pero gracias a Una Batalla Tras Otra, el realizador Paul Thomas Anderson ya tiene tres estatuillas. El director de 55 años se llevó las categorías de Guion Adaptado, Director y Película.
Pero su razón para seguir haciendo cine no tiene que ver con el ganar premios, después de filmes como Petróleo Sangriento, Magnolia, Boogie Nights y Licorice Pizza.
“Llevo haciendo esto el tiempo suficiente para decir que la razón por la que sigo haciéndolo es por la gente con la que colaboro.
“Probablemente no esté de moda decir que no lo haces por premios ni nada por el estilo, pero, sinceramente, lo que de verdad me entusiasma de hacer películas es colaborar con gente”, explicó en la sala de prensa al ser cuestionado sobre trabajar con sus colaboradores frecuentes.
Eso asegura que es un proceso que cambia con el paso de los años.
“Quizás cuando empiezas piensas simplemente que sólo quieres estar haciendo cine. Pero a medida que te haces mayor y lo haces, la única razón para hacerlo es colaborar con gente”, agregó el cineasta, de 55 años.
La película muestra a un distópico Estados Unidos, que después de la disolución de un grupo de revolucionarios, pone en marcha redadas migratorias y el intento por capturar a los ex miembros de “French 75”.
Sobre lo que su película dice de la situación actual del mundo, el realizador encuentra situaciones que sí se reflejan.
“Creo que nuestra película tiene, obviamente, ciertos paralelismos con lo que sucede cada día en las noticias. Así que, sin duda, refleja la realidad mundial. En cuanto a hacia dónde se dirige, no lo sé.
“Pero sé que al final de la película, nuestra heroína, Willa (Chase Infiniti), busca seguir luchando contra las fuerzas del mal y, como dije en mi discurso, creo que, al menos, devolver el sentido común y la decencia a la normalidad”, expresó.


