- Instalan científicos el nodo Centro de la Red Nacional de Investigación sobre Lenguas Indígenas encargada de construir una política pública más estructurada para la preservación lingüística en México.
STAFF / LUCES DEL SIGLO
QUERÉTARO, QRO.- La instalación del nodo Centro de la Red Nacional de Investigación sobre Lenguas Indígenas (Renili) representa para la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) un paso significativo en la construcción de una política pública más estructurada para la preservación lingüística en México, con beneficios concretos tanto para las comunidades originarias como para el desarrollo cultural y académico del país.
De acuerdo con los participantes, el proyecto no se limita a un esfuerzo académico sino que su alcance apunta a generar un impacto real en la revitalización de lenguas indígenas que enfrentan procesos de desplazamiento acelerado. Con la integración de 256 especialistas, de los cuales 156 son hablantes nativos, el nodo Centro se configura como un modelo que privilegia el conocimiento con arraigo comunitario y no únicamente desde la investigación teórica.
Uno de los principales beneficios de esta iniciativa es la creación de una infraestructura de conocimiento que hasta ahora ha sido fragmentada. La propuesta de desarrollar repositorios documentales, bancos de materiales didácticos y corpus lingüísticos permitirá concentrar información dispersa y hacerla accesible para investigadores, docentes y comunidades. Esto representa un avance clave para la enseñanza, documentación y transmisión de las lenguas indígenas, especialmente en contextos donde los recursos son limitados.
A ello se suma la creación del Observatorio Nacional de Lenguas en Riesgo, una herramienta estratégica que permitirá monitorear el estado de las lenguas en el país y generar diagnósticos más precisos. Este tipo de instrumentos es fundamental para diseñar políticas públicas basadas en evidencia y no únicamente en aproximaciones generales, lo que podría traducirse en acciones más efectivas para frenar la pérdida lingüística.

El nodo Centro, que abarca estados con alta diversidad cultural como Hidalgo, Puebla, Morelos, Querétaro y Tlaxcala, también destaca por su enfoque multisectorial.
La participación de universidades, centros de investigación, instituciones interculturales, organizaciones comunitarias y gobiernos locales configura un ecosistema de colaboración poco común en este tipo de iniciativas. Esta articulación permite que el conocimiento generado no se quede en el ámbito académico, sino que se traduzca en soluciones aplicables en las comunidades.
En términos sociales, los beneficios son igualmente relevantes. El fortalecimiento de las lenguas indígenas no sólo implica preservar formas de comunicación, sino también proteger identidades culturales, saberes tradicionales y formas de organización comunitaria. Además, al promover la transmisión intergeneracional, el proyecto busca evitar que estas lenguas queden confinadas a generaciones mayores, garantizando su continuidad en contextos contemporáneos.
Desde una perspectiva económica, aunque menos visible, la iniciativa también abre oportunidades. La valorización de las lenguas indígenas puede incidir en sectores como la educación intercultural, la producción de contenidos digitales, el turismo cultural y la generación de materiales didácticos, creando nichos de desarrollo vinculados al patrimonio lingüístico del país.
Otro elemento novedoso es el reconocimiento del papel activo de las comunidades en la producción de conocimiento. La alta participación de hablantes nativos dentro de la Red rompe con modelos tradicionales donde la investigación se realiza desde fuera, sin involucrar directamente a quienes son portadores de las lenguas. Este enfoque fortalece la pertinencia cultural de los proyectos y aumenta sus posibilidades de éxito.
Las conclusiones del encuentro realizado en la Universidad Autónoma de Querétaro apuntan en una dirección clara: México necesita un modelo de preservación lingüística basado en la articulación entre ciencia, comunidad y política pública. La instalación del nodo Centro confirma que ese modelo comienza a tomar forma.
Además, la experiencia previa del nodo Centro-Occidente muestra que esta estrategia busca consolidarse a nivel nacional mediante una red territorial que permita atender las particularidades de cada región, sin perder de vista una visión integral del país.


