- Luego de los hechos de violencia e inseguridad registrados en comunidades de Chilapa, las escuelas comenzaron a retomar clases de manera gradual.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- Tras los episodios de violencia y de inseguridad que se han registrado en comunidades del municipio de Chilapa, Guerrero, el reinicio de clases en las escuelas empezó ayer de manera paulatina.
El Consejo Indígena de Pueblos del Estado de Guerrero Emiliano Zapata (Cipog-EZ) informó que en Alcozacán reiniciaron las clases en las escuelas de preescolar, primaria, telesecundaria y bachillerato intercultural.
Sin embargo, en las localidades de Xicotlán, Tula y Acahuehuetlán, que al igual que en Alcozacán fueron atacadas durante seis días por el grupo criminal de “Los Ardillos”, siguen cerradas las escuelas porque los maestros tienen miedo de regresar por el temor de que reinicie la violencia.
Desde el 6 de mayo la zona fue atacada por el grupo criminal, dejando un saldo de seis personas muertas, cinco desaparecidas y decenas de casas y campos agrícolas incendiados por drones con explosivos que permanecen al Ejército, Guardia Nacional y la Policía estatal.
Más de 500 personas de estas tres comunidades fueron desplazadas a Alcozacán para refugiarse, pero poco a poco se fueron retirando y trasladando fuera de Guerrero.
De acuerdo con testimonios y videos difundidos por el Cipoeg-EZ, los agresores utilizaron también fusiles de asalto dejando entre los fallecidos a policías comunitarios quienes intentaron repeler el avance del grupo delictivo.
Uno de los integrantes del Cipog-EZ informó que en otras comunidades como Zacapexco, Rincón de Chautla, Nuevo Amanecer, Xochitempa, todavía no hay reapertura de clases.
En Tula, Xicotlán y Acahuehuetlán va a tardar un tiempo para que las escuelas reabran, ya que la mayoría de las familias desplazadas no quieren regresar por miedo.
No obstante, se acordó que en algunas escuelas las clases sean de manera virtual.
“Pero la mayoría de la gente desplazada prefirió ya no esperar ninguna respuesta del gobierno y decidió ya no regresar a sus comunidades e irse fuera de Guerrero.
“Estamos hablando que Xicotlán, Tula y Acahuehuetlán son pueblos fantasmas porque sus habitantes ya no regresaron”, dijo la Cipog EZ.
En Alcozacán, solo quedan 50 personas desplazadas que están en el atrio de la iglesia o viven en casas de algunos de sus familiares.
En tanto, en Xicotlán, solo regresaron 20 personas pero viven con mucho miedo, añadió el Cipog-EZ.



