- Estados Unidos firmó ayer un acuerdo que permitirá a Arabia Saudita desarrollar un programa nuclear civil con posibilidades de enriquecer uranio.
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WASHINGTON, EU.- Estados Unidos firmó ayer un acuerdo que permitirá a Arabia Saudita desarrollar un programa nuclear civil con posibilidades de enriquecer uranio, una medida que ha desatado críticas por el riesgo de acelerar la proliferación nuclear en Medio Oriente.
El convenio, suscrito por el Secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, y el Ministro saudí de Energía, Abdulaziz bin Salman, abre la puerta a que Riad construya instalaciones para producir combustible destinado a reactores nucleares, algo que Washington buscó impedir durante décadas a otros países de la región.
Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra contra Irán bajo el argumento de que el programa nuclear iraní, aunque Teherán insistía en que tenía fines civiles, podía derivar en la fabricación de armas atómicas.
Ahora, la Administración de Trump acepta otorgar a un aliado una capacidad similar y con menores exigencias de supervisión internacional que las impuestas tradicionalmente.
El acuerdo, que tendrá una duración de tres décadas, no obligaría a Arabia Saudita a aceptar el Protocolo Adicional del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que permite inspecciones más amplias para verificar que un programa nuclear permanezca con fines pacíficos, según personas familiarizadas con las negociaciones.
Aunque el Gobierno estadounidense sostiene que el pacto mantiene “los más altos estándares” de seguridad y no proliferación, expertos consideran que rompe con décadas de política nuclear estadounidense.
La preocupación es mayor porque el príncipe heredero Mohammed bin Salman ha dicho en varias ocasiones que, si Irán obtiene un arma nuclear, Arabia Saudita hará lo mismo.
Analistas advierten que permitir el enriquecimiento de uranio, elimina una de las principales barreras técnicas para desarrollar un arsenal atómico en el futuro. Si Riad obtiene ese derecho, otros países como Turquía o Emiratos Árabes Unidos podrían exigir condiciones similares.
También señalan que el beneficio geopolítico tiene un costo elevado: flexibilizar las reglas para un aliado mientras se combate a otro por desarrollar un programa similar amenaza con debilitar el régimen internacional de control nuclear.
Además del componente estratégico, el acuerdo representa una importante victoria económica para Washington, pues se aseguran contratos multimillonarios para empresas estadounidenses, como Westinghouse, y se refuerza la influencia de Estados Unidos frente a China y Rusia en el mercado nuclear saudí.




