- La Iglesia católica pidió evitar la censura tras la polémica por los lineamientos de protección de los derechos de las audiencias.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- Ante la polémica generada por los Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias, la Iglesia católica hizo un llamado contra la censura.
“No puede existir censura previa al ejercicio de la libertad de expresión”, se afirma en el editorial del semanario Desde la Fe, órgano informativo de la Arquidiócesis Primada de México.
“Ninguna autoridad puede impedir anticipadamente que una persona exprese sus ideas o difunda información, pues resulta incompatible con la libertad que corresponde a toda persona, pero también lo es cualquier forma de comunicación que manipule, degrade o instrumentalice al ser humano”.
Además, afirmó que ninguna autoridad administrativa puede determinar la veracidad, legitimidad o aceptabilidad de las opiniones.
“La diversidad de opiniones sobre un mismo hecho, siempre dentro del respeto a la verdad y los derechos humanos, enriquece la vida democrática y exige de cada ciudadano la responsabilidad de informarse, discernir y formar un juicio propio”, sostuvo.
La libertad de expresión, sostuvo, no sólo exige impedir la censura, exige también proteger la capacidad de cada persona para buscar la verdad y formar un juicio libre, sin convertirse en objeto de manipulación o de intereses económicos, ideológicos o tecnológicos.
El debate, consideró, no consiste únicamente en definir hasta dónde puede llegar la regulación del Estado, sino en asumir la responsabilidad ética que acompaña toda tarea de comunicar.
La Iglesia católica afirmó que el derecho de réplica constituye una garantía indispensable para la búsqueda de la verdad.
Los medios de comunicación, opinó, deben contar con códigos de ética sólidos que fortalezcan su autorregulación y su compromiso con el bien común.
Además, advirtió que el desarrollo tecnológico, las plataformas digitales y los algoritmos deben ser regulados para que estén siempre al servicio de la persona humana, y nunca de la manipulación de las conciencias ni de la polarización social.
“La comunicación debe contribuir a formar ciudadanos libres, capaces de discernir la verdad y de dialogar con respeto, incluso en medio de las diferencias”, afirmó.




