Colapso en el Sector Salud… mito o realidad

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Elmer Ancona Dorantes

Personal médico y de enfermería, así como trabajadores administrativos del sector salud, están asfixiado a la Ciudad de México y otras capitales del interior del país. Dicen no sentirse escuchados ni por su sindicato ni por las autoridades federales ni estatales.

Su malestar se centra en los pésimos salarios que perciben, tanto los médicos residentes como los más especializados, y en la falta de medicamentos e insumos que les impide cumplir su labor.

Han levantado la voz por los desacuerdos que mantienen con la dirigencia sindical del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), por demandas tan añejas que ya ni se sabe cuándo nacieron.

Sus protestas comenzaron el ocho de octubre de 2026 y se extendieron a hospitales y avenidas de la Capital; ahora convocaron a una megamarcha para el martes 13 de octubre.

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Con toda seguridad pusieron a temblar al Gobierno Federal. La presidenta Claudia Sheinbaum, sin embargo, ya aclaró que el director general del IMSS, Zoé Robledo Aburto, ya estableció diálogo directo con los trabajadores.

Vale la pena recordar algo como ciudadanos: la protesta no se limita a pedir un simple aumento de sueldo, plantea diversas inconformidades sobre la representación sindical y las condiciones deplorables en las que trabaja el personal, sobre todo en ciertas zonas del país.

Lo que más han reclamado en las calles y que dejan ver en sus mantas cada vez que marchan, es la preocupación por la carencia de insumos indispensables para atender a los derechohabientes.

La misma presidenta ha reconocido en estos días que sí prevalece esta insuficiencia de medicamentos y de material hospitalaria. Veamos, una por una, sus demandas.

1. Falta de medicamentos y material médico: No es nada nuevo. Desde hace años han estado denunciando escasez o suministro irregular de gasas, vendas, material de curación, medicamentos, herramientas y refacciones para equipos hospitalarios. Lo más elemental. Afirman que esto dificulta atender adecuadamente a los pacientes.

2. Aumento salarial insuficiente.- El personal médico y de enfermería, así como trabajadores de áreas administrativas inconformes, exigen un incremento de hasta 10 diez por ciento directo al salario.

Rechazan la propuesta aprobada por la dirigencia sindical, que contempla un aumento global de 6.8 por ciento: 2.9 por ciento al salario base y 3.9 por ciento en prestaciones. Así como se les plantea, se harán viejos con un salario de miseria. Basta checar la relación de sueldos de cada área hospitalaria para entender todo.

3. Mejores condiciones de trabajo: Exigen más personal médico y de enfermería, cobertura de plazas vacantes, respeto a sus derechos laborales y mejores condiciones para realizar sus labores. Ya no se dan abasto en la mayoría de los hospitales del sistema de salud.

4. Destitución del dirigente sindical: Y en la parte más política, piden la salida de Rafael Olivos Hernández, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (Sntss); exigen convocar a un Congreso Nacional Extraordinario para revisar la representación sindical. Ahí si se va a poner rudo el asunto y ni las autoridades federales podrán intervenir por ser asuntos sindicales internos.

5. Cambios en pensiones y jubilaciones: Parte de los manifestantes solicita recuperar el antiguo Régimen de Jubilaciones y Pensiones y eliminar las Afores. El IMSS ha señalado que estos cambios requieren modificaciones legales que no dependen únicamente del Instituto.

Hay rubros que no han podido destrabar y los planteamientos hechos por las autoridades federales no les convence. En realidad, no hay presupuesto que alcance para cumplir con estas demandas.

Por su parte, especialistas en urbanidad y movilización plantean que la CDMX alcanzó niveles de colapso por las diversas y cada vez más concurrentes manifestaciones que se hacen en la capital. La del personal médico y enfermería no es la excepción.

La dirección general del IMSS ha terminado por reconocer que, efectivamente, hay retos relacionados con el abasto, el mantenimiento y la cobertura de plazas, pero para este sector y para la ciudadanía en general no basta con este reconocimiento.

Lo que la gente se pregunta es qué hará Zoé Robledo ya no para solucionar, sino para “remediar” estas carencias.

En lo personal, no creo que el sistema de salud en México esté colapsado -aún no-, pero sí está entrando en un bucle, en una espiral de crisis que, si no se detiene y soluciona a tiempo, podría ser caótica en unos cuantos años.

Creo que las autoridades federales y estatales tienen muy mala memoria al no recordar lo que vivió México con la pandemia del Covid-19; no estuvimos preparados para afrontar la realidad del sistema hospitalario.

Las autoridades, considero, están obligadas a dejar de invertir en proyectos superfluos y meterle mucho más presupuesto a las áreas de salud, al fortalecimiento del sistema hospitalario.

No es un mito lo de la figura del colapso, más bien es un aviso de lo que podría ocurrir en caso de no ser previsores, de no tomar al toro por los cuernos, de no dar soluciones prontas y reales.

Las autoridades federales están todavía a tiempo para sentarse a dialogar con todos esos trabajadores del sector salud inconformes y comenzar a restructurar lo que fuere necesarios. A grandes problemas, grandes soluciones. No hay otro camino.

@elmerando

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