- El gobernador Joaquín “Huacho” Díaz Mena entregó en Mérida las primeras 64 casas del programa Vivienda para el Bienestar.
IGNACIO CANUL
MÉRIDA, YUC.- El reloj marcaba las siete de la mañana cuando la calidez del sol yucateco comenzó a iluminar las fachadas recién pintadas de un nuevo complejo habitacional en Mérida.
No era una mañana cualquiera, el ambiente vibraba con esa mezcla de nerviosismo y esperanza que solo acompaña a quienes están a punto de tocar, por primera vez, las llaves de su propio destino.
Desde el centro de la escena, el gobernador Joaquín “Huacho” Díaz Mena no ocultaba su entusiasmo.
Frente a él, las cámaras y micrófonos aguardaban el momento cumbre: el enlace nacional con la Mañanera, encabezada por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.
La señal se estabilizó y la imagen de la presidenta apareció en las pantallas. El saludo fue cálido, un reflejo de la estrecha coordinación que ha definido el arranque de estas administraciones.
Díaz Mena, con la guayabera impecable y el tono pausado pero firme que lo caracteriza, tomó la palabra para anunciar un hito en su gestión: la entrega de las primeras 64 casas del programa Vivienda para el Bienestar.
“Es un acto de justicia social, presidenta”, afirmó el gobernador ante la audiencia nacional.
“Este programa está pensado para quienes ganan uno o dos salarios mínimos, para familias que, aun con un crédito, no encontraban en el mercado una opción digna”.
Durante el enlace, se revelaron datos que dimensionan la magnitud del proyecto. Lo que inició como una meta de 19 mil 500 viviendas para el sexenio en la entidad, se ha transformado —gracias al respaldo federal— en un compromiso ambicioso de 70mil acciones de vivienda, de las cuales 22 mil ya se encuentran en plena construcción.
Díaz Mena resaltó que el programa no solo ofrece un techo, sino seguridad jurídica, anunciando también la liberación de escrituras para familias que llevaban décadas en la incertidumbre.
El impacto económico no es menor: se estima que estas acciones generarán más de 200 mil empleos directos en la región, consolidando el llamado “Renacimiento Maya”.
El momento más emotivo de la crónica ocurrió cuando el gobernador presentó a algunos de los beneficiarios.
Nombres como Karla Pech, Alondra Puc y Emanuel Várguez dejaron de ser estadísticas para convertirse en los rostros de la transformación.
Sus sonrisas, mientras sostenían las llaves de sus nuevos hogares, fueron el punto final perfecto para una transmisión que unió, vía satélite, la política pública con la realidad cotidiana.
Al finalizar el enlace, el ambiente en el sitio de la entrega era de celebración. El gobernador se quedó entre los vecinos, caminando por las calles que ahora tienen dueño y nombre.
El mensaje quedó claro: en la nueva etapa de Yucatán, el bienestar ya no es una promesa de campaña, sino una estructura de concreto, block y dignidad que ya se puede habitar.


