- El cemento ecológico funciona como un potente aislante contra el calor extremo en viviendas, comentó el líder del proyecto en el ITCH, Julio César Cruz.
EUGENIO PACHECO
CHETUMAL, Q. ROO.- Investigadores del Instituto Tecnológico de Chetumal (ITCH) lograron convertir el problema del sargazo en una solución habitacional de alto impacto.
Bajo el liderazgo de Julio César Cruz Argüello, el proyecto utiliza ceniza de sargazo para crear un cemento ecológico que no solo reduce costos de construcción, sino que funciona como un potente aislante contra el calor extremo.
La clave de este material reside en su capacidad para rebotar la radiación térmica y, según las pruebas realizadas por el ITCH, aplicar este compuesto en techos y paredes puede reducir la temperatura interior de una vivienda entre tres y siete grados centígrados.
Este aislamiento térmico se traduce en un beneficio directo al bolsillo de las familias, pues produce un menor consumo eléctrico al reducir drásticamente el uso de ventiladores y aires acondicionados.
Logra, además, un mayor confort, ideal para las comunidades costeras que enfrentan temperaturas críticas.
El proceso técnico consiste en calcinar el alga a 600°C para obtener una ceniza de tamaño microscópico (menor a 45 micras).
Debido a su alto contenido de calcio, este polvo rellena los microporos del concreto, actuando como un “mejorador de rendimiento”.
“La ceniza no es solo un sustituto, sino un refuerzo que eleva la resistencia del material y acelera su endurecimiento”, explicó el Dr. Cruz Argüello.
Al sustituir hasta 30 por ciento del cemento convencional por este derivado del sargazo, los costos de obra disminuyen significativamente, facilitando la autoconstrucción en zonas vulnerables.
Más allá de la comercialización, el proyecto tiene un enfoque humano, pues en una primera fase, el conocimiento técnico se transferirá a los habitantes de Xcalak.
El propósito es que los mismos pobladores utilicen el alga que llega a sus playas para fabricar sus propios materiales de construcción, fomentando el autoconsumo y la economía circular.
Este avance no solo limpia las costas, sino que reduce las emisiones de en la industria de la construcción, alineando a Quintana Roo con las metas de sostenibilidad para 2026.


