- Oxfam México propone imponer impuestos a transportes de lujo por su alto impacto ambiental.
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CIUDAD DE MÉXICO.- Los medios de transporte de lujo, particularmente los aviones privados, los superyates y los autos de gama alta, constituyen una de las formas más contaminantes de consumo suntuario, a la que debe imponerse un impuesto para desalentar su uso y compensar su alto impacto ambiental, plantea un reporte de Oxfam México.
Utilizados solo por una “aristocracia del carbono”, indica el reporte “Que el lujo pague su boleto”, son responsables de un consumo energético sumamente alto, basado en el un uso intensivo e ineficiente de combustibles fósiles.
Estima que existen en México 1,847 aviones privados, 1,796 yates de lujo y 417,740 autos de alta gama.
Los vuelos de jets privados, advierte, son entre 5 y 14 veces más contaminantes por pasajero que los vuelos comerciales, mientras que un megayate puede emitir alrededor de 7,020 toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año.
Por otra parte, indica, el transporte de lujo, paga muy poco por el uso de la infraestructura pública.
“Se cobra apenas poco más de 17,600 pesos por registrar una embarcación de lujo, sin criterios de progresividad según el tamaño o el lujo del vehículo”, detalla.
En, señala, las aeronaves privadas están de hecho exentas del pago de derechos por permisos de vuelo.
Oxfam plantea propuestas para gravar el transporte de lujo con un potencial recaudatorio de entre 30,497 y 234,774 millones de pesos anuales.
Incluyen reformar el Impuesto sobre Automóviles Nuevos (ISAN) para ampliar su alcance a vehículos aéreos y marítimos; incrementar los derechos que se cobran a aeronaves privadas por el uso de infraestructura aeroportuaria, así como los derechos portuarios y tarifas de atraque para yates y embarcaciones de lujo, y crear un nuevo Impuesto sobre Artículos Selectos de Lujo inspirado en el modelo canadiense.




