Plaguicidas ilegales, otro negocio del crimen organizado 

Fecha:

José Réyez

En el vasto y complejo mundo de la agricultura moderna, un negocio ilícito crece a la sombra de los cultivos, envenenando no sólo la tierra, sino también la salud de los consumidores y la economía de los países.

Se trata del tráfico de plaguicidas ilegales, un mercado multimillonario que ha sido infiltrado por el crimen organizado, explotando las vulnerabilidades de la cadena de suministro global.

La UNICRI revela que el mercado global de pesticidas falsificados mueve hasta 10 mil millones de dólares anuales, envenenando alimentos y financiando redes criminales que operan en México y el mundo.

Así lo desvela un reciente informe del Instituto Interregional de las Naciones Unidas para Investigaciones sobre el Crimen y la Justicia (UNICRI, por su sigla en inglés) titulado Illicit pesticides, organized crime and supply chain integrity.

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El informe desnuda las entrañas de esta amenaza silenciosa, y revela una realidad tan preocupante como desconocida.

Un mercado en la sombra

Según el documento de UNICRI, se estima que entre el 5 y el 15 por ciento del comercio mundial de plaguicidas es ilegal. Esta cifra se traduce en un negocio que mueve 10 mil millones de dólares al año, una suma que convierte a esta actividad ilícita en una de las más lucrativas para las organizaciones criminales transnacionales.

El problema es especialmente grave en regiones clave. En la Unión Europea, se calcula que el 10 por ciento del mercado de pesticidas es ilegal, con variaciones significativas entre los Estados miembros; en algunos, esta cifra podría superar el 25 por ciento.

La situación en México es un claro ejemplo de los desafíos y las oportunidades para combatir este flagelo.

En septiembre de 2025, el Gobierno de México, a través de un decreto histórico, prohibió 35 plaguicidas altamente peligrosos. Entre ellos se encuentran el Aldicarb, el Carbofurano, el Endosulfan, el Glifosato y el DDT, muchos de los cuales ya estaban prohibidos en otras latitudes.

Con ello, México se une a la tendencia global de eliminar sustancias que no se ajustan a una agricultura moderna y responsable, con la meta de ampliar esta lista en los próximos años.

Sin embargo, los expertos advierten que la prohibición, aunque crucial, es sólo una parte de la solución.

El verdadero desafío, como lo señaló el especialista César Ocaña Romo, radica en combatir el mercado ilegal. Se estima que los plaguicidas ilegales representan alrededor del 15 por ciento del total que circula en México.

Mientras exista un mercado paralelo de productos baratos y sin control, el decreto corre el riesgo de ser “un cascarón vacío”: prohibir en el papel, mientras en la práctica el veneno sigue corriendo por el campo mexicano.

África, por su parte, es señalada como la región con el problema más acuciante, donde los plaguicidas ilícitos pueden representar entre el 15 y el 70 por ciento de las ventas, dependiendo del país, debido a la falta de controles regulatorios y la creciente demanda agrícola.

El informe de UNICRI define cinco categorías principales de plaguicidas ilícitos:

  1. Obsoletos o Prohibidos: Sustancias que han sido prohibidas por sus efectos nocivos, pero que resurgen en el mercado negro.

Un ejemplo alarmante es el DDT, un veneno persistente prohibido en gran parte del mundo, que fue encontrado recientemente en México contaminando abejas.

  1. Importaciones No Autorizadas: Productos fabricados para un mercado específico que son desviados a otro donde no están registrados, evadiendo aranceles y controles.
  2. Falsificados o Fake: Copias de productos de marca que imitan su empaque, pero contienen ingredientes desconocidos, sin principio activo o con sustancias tóxicas no declaradas.
  3. Re-etiquetados: Productos baratos que se venden como si fueran otros más caros, engañando al agricultor y evadiendo regulaciones.
  4. Envases Re-llenados: Práctica especialmente peligrosa en países en desarrollo, donde se reutilizan envases de alimentos o bebidas para almacenar pesticidas, causando envenenamientos accidentales mortales.

La mano que maneja el veneno

Lejos de ser un problema de pequeña escala, el tráfico de plaguicidas es operado por redes criminales altamente organizadas. El informe de UNICRI destaca cómo estas organizaciones, a menudo estructuradas como empresas transnacionales, explotan la complejidad de las cadenas de suministro globales.

El modus operandi es sofisticado. Por ejemplo, los precursores químicos se fabrican en países como China, se envían a puertos intermedios (como Koper, en Eslovenia), se transportan por tierra a otro país (como Ucrania) para su ensamblaje y etiquetado final, y desde allí se distribuyen a toda Europa.

Este método, que implica múltiples países y formas de transporte, busca confundir a las autoridades y evadir los controles aduaneros. Las operaciones internacionales, como las series Silver Axe coordinadas por Europol, demuestran la escala del problema y la capacidad de respuesta coordinada que se necesita. Desde su inicio, esta operación ha logrado retirar del mercado más de 6 mil 900 toneladas de plaguicidas ilegales. Sólo en la sexta edición (Silver Axe VI) se incautaron 1 mil 203 toneladas con un valor estimado de 80 millones de euros, deteniendo a 12 personas.

El impacto de estos productos no se limita a la economía. El informe de UNICRI detalla los graves riesgos para la salud humana y el medio ambiente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que ocurren 3 millones de intoxicaciones agudas por plaguicidas al año, con más de 25 mil muertes.

Los plaguicidas ilegales agravan el problema, ya que pueden contener ingredientes no declarados y altamente tóxicos, haciéndolos más difíciles de tratar médicamente.

Su presencia en la cadena alimentaria, a través de residuos en frutas y verduras, representa un riesgo invisible para los consumidores.

Los plaguicidas ilegales son un flagelo para los ecosistemas. Su uso indebido contamina suelos y aguas subterráneas, envenena aves y peces, y es una de las causas principales de la mortalidad masiva de polinizadores como las abejas.

Un llamado a la acción global

El informe de UNICRI concluye que la lucha contra los plaguicidas ilegales requiere una estrategia integral. No basta con prohibir; se necesita fortalecer las aduanas, capacitar a las fuerzas de seguridad, armonizar las regulaciones a nivel internacional y, fundamentalmente, concienciar a los agricultores y consumidores.

La colaboración entre organismos internacionales (UNICRI, Europol, Interpol), el sector privado y los gobiernos nacionales es la única vía para desmantelar una industria criminal que se nutre de la ignorancia y la impunidad.

Mientras el crimen organizado vea en los plaguicidas ilegales un negocio de alto retorno y bajo riesgo, la amenaza persistirá, envenenando silenciosamente el futuro de la agricultura y la salud del planeta.

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