- A tres meses de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, las primarias demócratas han profundizado la división entre el ala progresista y el establishment del partido.
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WASHINGTON, EU.- A tres meses de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, las primarias demócratas han profundizado la división entre el ala progresista y el establishment del partido, tras una serie de victorias de candidatos de izquierda que reavivaron el debate sobre el rumbo del movimiento.
El triunfo más reciente fue el del médico Abdul El-Sayed en la primaria demócrata para el Senado por Michigan, uno de los estados más competitivos del país. El-Sayed se enfrentará al republicano Mike Rogers en noviembre.
El progresista derrotó por un estrecho margen a la congresista Haley Stevens, favorita del aparato del partido y respaldada por líderes como el senador Chuck Schumer y la Gobernadora Gretchen Whitmer.
La victoria fue celebrada por el ala de izquierda como una prueba de que sus candidatos pueden imponerse incluso en los estados más competitivos.
Sin embargo, el reducido margen también dejó al descubierto las fracturas internas de un partido que aún no logra definir si debe apostar por postulantes moderados para atraer al electorado independiente o abrazar una agenda más ambiciosa para movilizar a su base.
De acuerdo con The Wall Street Journal, el cerrado triunfo de El-Sayed evidencia que el establishment aún mantiene una influencia considerable dentro del partido y también representa el primer éxito de un progresista en una primaria al Senado en un estado fundamental del Medio Oeste.
“Esta victoria rompe muchos de los supuestos sobre los límites del movimiento progresista”, afirmó al diario estadounidense Evan Roth Smith, encuestador y consultor demócrata.
“Si puedes derrotar en una primaria competitiva a una congresista en funciones con un enorme respaldo institucional, en un estado bisagra y clave en las elecciones presidenciales, eso es completamente nuevo para el movimiento”.
La contienda en Michigan se suma a una serie de avances progresistas registrados a lo largo de este año. Candidatos de la izquierda progresista han logrado conquistar la Alcaldía de Nueva York, así como varias primarias para la Cámara de Representantes en estados como Nueva York, Pensilvania, y Maine.
DESACUERDOS EN POSTURAS
El fortalecimiento de este sector del partido refleja la evolución de un movimiento impulsado desde la irrupción nacional del senador Bernie Sanders en 2016, que apuesta por una agenda económica populista, cobertura universal de salud y mayor regulación a las grandes fortunas, lo que ha ganado eco entre votantes jóvenes.
La elección en Michigan, estado considerado indispensable para cualquier posibilidad de que los demócratas recuperen el control del Senado, también mostró los límites de ese crecimiento.
“Si quiere tener alguna posibilidad de derrotar a Mike Rogers, necesita abandonar el extremismo y demostrar que entiende que Michigan es un estado muy competitivo”, afirmó Matt Bennett, cofundador del centro de estudios demócrata moderado Third Way.
Los progresistas sostienen que una plataforma más audaz puede atraer a votantes desencantados y ampliar la participación, pero los centristas advierten que esas posturas podrían alejar al electorado moderado necesario para ganar elecciones generales en estados decisivos.




