- Con el registro de cinco aspirantes, tres mujeres y dos hombres, Morena di el primer campanazo de la batalla electoral con sus aliados en rumbo al cambio de gobierno en Quintana Roo en 2027.
FELIPE VILLA
CIUDAD DE MÉXICO.- Las sonrisas fueron las de un acto de unidad. Los abrazos, los de una familia política que presume caminar en un mismo rumbo. Los discursos repitieron una y otra vez palabras como transformación, compromiso, pueblo y continuidad. Pero detrás de las fotografías oficiales comenzó algo muy distinto: la primera gran batalla política rumbo a la elección de 2027 en Quintana Roo.
No fue una elección. Ni siquiera una campaña formal. Apenas fue el registro de quienes aspiran a convertirse en coordinadores estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional. Sin embargo, todos los presentes entendían que el trámite administrativo escondía mucho más que una simple inscripción.
Fue el banderazo de salida. Y también la primera prueba de fuego para una alianza que, por primera vez desde que conquistó Quintana Roo en 2022, corre el riesgo de descubrir que el mayor adversario no está enfrente, sino sentado en la misma mesa.
Cinco nombres desfilaron este viernes por las oficinas nacionales de Morena: Eugenio “Gino” Segura, Rafael Marín Mollinedo, Marybel Villegas Canché, Ana Paty Peralta y Alexa Murguía Trujillo. Cinco registros. Cinco proyectos. Cinco formas distintas de entender el futuro de un movimiento que hace apenas unos años desplazó del poder a un PR y a un PANI que parecían invencibles.

Pero conforme avanzó la jornada quedó claro que la competencia real tiene, por ahora, solamente dos protagonistas. Gino Segura y Rafael Marín. Y detrás de ambos, dos estructuras políticas que comienzan a marcar territorio. Esta vez, la disputa dejó de ser solamente entre aspirantes para trasladarse entre aliados.
Por un lado, el Partido Verde Ecologista de México mostró músculo con una jugada cuidadosamente calculada. Ya respaldaba públicamente a Gino Segura y a la alcaldesa de Benito Juárez, Ana Paty Peralta, pero a última hora sumó una tercera pieza al tablero: Alexa Murguía Trujillo, quien llegó arropada por el dirigente estatal del Verde, Renán Sánchez Tajonar, y una nutrida representación de la llamada “familia Verde”.
No fue un registro cualquiera sino un mensaje político. El Verde quería dejar claro que tiene más de una carta sobre la mesa y que piensa jugar todas las que le permitan aumentar su capacidad de triunfo o negociación rumbo a la candidatura de 2027.
Del otro lado apareció otra jugada. Rafael Marín Mollinedo no solamente formalizó su inscripción en Morena. También recibió el respaldo organizativo del Partido del Trabajo, que lo registró como su Coordinador Estatal de Afiliación en Quintana Roo.
Las fotografías del momento también hablaban. Mientras el Verde ampliaba su abanico de aspirantes, el PT enviaba una señal de que tiene decidido con quién caminar. Dos movimientos. Dos mensajes. Dos bloques comenzando a acomodarse antes de que empiece la verdadera contienda.

En medio quedó Morena. O, quizá, sería más preciso decir: quedaron los equilibrios internos de Morena. Aunque el discurso oficial insiste en la unidad, las conversaciones de pasillo, los corrillos entre operadores y, sobre todo, las redes sociales, dibujan otro escenario.
Uno donde la competencia más intensa no enfrenta a Morena contra la oposición. Enfrenta al Verde contra Morena.
Las publicaciones, las encuestas digitales y los comentarios de militantes muestran una percepción cada vez más extendida: la verdadera disputa por la candidatura estatal parece concentrarse entre Gino Segura y Rafael Marín.
No es casualidad. Gino representa al grupo político que gobierna actualmente Quintana Roo y que ha tejido una sólida alianza con el Partido Verde desde el arribo de Mara Lezama al Ejecutivo estatal.

Marín, en cambio, carga con un activo difícil de igualar: cuatro décadas de cercanía política con Andrés Manuel López Obrador, su papel como fundador del movimiento en Quintana Roo y una relación construida durante años con la hoy presidenta Claudia Sheinbaum.
Dos historias distintas
Dos formas de leer la continuidad de la Cuarta Transformación. Pero también dos maneras de disputar el liderazgo del movimiento.
En esa ecuación aparecen Marybel Villegas y Ana Paty Peralta, dos figuras con peso propio que, lejos de ser actores secundarios, forman parte del delicado rompecabezas de equilibrios internos. Su sola presencia amplía el margen de negociación y recuerda que ningún grupo puede darse por vencedor antes de tiempo.

Lo que ocurrió este viernes trasciende los nombres. Morena comenzó a mover las piezas de un proceso que será determinante para el mapa político nacional.




