- Con niveles de ocupación promedio de entre 30 y 40 por ciento, empresas hoteleras del Caribe Mexicano han tenido que renegociar deudas y créditos para hacer frente a la baja actividad y preservar el empleo de miles de trabajadores.
OMAR ROMERO
CANCÚN, Q. ROO.- Con niveles de ocupación promedio de entre 30 y 40 por ciento, empresas hoteleras del Caribe Mexicano han tenido que renegociar deudas y créditos para hacer frente a la baja actividad y preservar el empleo de miles de trabajadores.
Dolores López Lira, presidenta de Grupo Lomas, señaló que, ante la falta de apoyos fiscales, las empresas han recurrido a medidas internas para mantener sus plantillas laborales.
Entre ellas los llamados “días solidarios”, mediante los cuales los colaboradores ceden temporalmente parte de sus jornadas.
La empresaria explicó que esta situación se presenta en una temporada marcada por una fuerte reducción en el flujo de turistas y, particularmente, en los ingresos por propinas de los trabajadores.
Consideró que la región atraviesa una de sus etapas más complicadas; incluso, calificó el comportamiento del sector durante este verano como “peor” que el observado durante la pandemia de Covid-19.
López Lira atribuyó la situación a una combinación de factores que han deteriorado los ingresos y elevado los costos de operación.
Entre ellos mencionó la reducción de las operaciones aéreas en el Aeropuerto Internacional de Cancún, que, de acuerdo con sus estimaciones, pasaron de más de 600 vuelos diarios entre febrero y marzo a poco más de 300 durante el verano, una disminución cercana a 50 por ciento.
Dijo que a ello se suma el crecimiento de la oferta de habitaciones y la falta de una regulación efectiva para las plataformas de rentas vacacionales, como Airbnb, que representan una competencia adicional para la hotelería formal.
Desde su perspectiva, terminan afectando también los ingresos de los trabajadores.
Otro factor es el tipo de cambio. La apreciación del peso frente al dólar ha reducido el valor en moneda nacional de los ingresos que genera el turismo internacional.
López Lira señaló que, mientras anteriormente se contemplaba una paridad cercana a 20 pesos por dólar, actualmente se ubica alrededor de 16 pesos, lo que representa una diferencia de cuatro pesos por cada dólar recibido.
En contraste, los costos de operación han aumentado de manera significativa; la empresaria estimó que impuestos, insumos, combustibles y otros gastos acumulan un incremento de alrededor de 80 por ciento en los últimos cuatro años.
El sargazo representa otro costo que, aunque no siempre es visible para el turista, también impacta las finanzas de las empresas.
López Lira indicó que Grupo Lomas destina más de 30 millones de pesos al año a la instalación y mantenimiento de barreras para contener el sargazo, una inversión que considera necesaria para reducir su impacto sobre los arrecifes coralinos.
Ante este escenario, el sector hotelero enfrenta una combinación de menor ocupación, reducción de ingresos y mayores costos, mientras las empresas buscan mantener sus operaciones y evitar que la desaceleración turística se traduzca en una mayor pérdida de empleos.




