Sufren con fórmulas de productos por sellos de advertencia

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  • Empresas de alimentos y bebidas preenvasados optan por reformular sus productos para ostentar los sellos de advertencia por exceso de azúcares o calorías de la NOM051.
RENATA TARRAGONA / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Empresas de alimentos y bebidas preenvasados optan por reformular sus productos para ostentar los sellos de advertencia por exceso de azúcares o calorías de la NOM051 y así evitar la leyenda precautoria de edulcorante, según especialistas.

Esto es porque al dirigirse al público familiar o infantil resulta más perjudicial para la imagen del producto y sus ventas el portar la leyenda “Contiene edulcorantes, no recomendable en niños”.

“Es muy difícil la reformulación de productos porque la norma está hecha no con base en su tamaño sino a un gramaje (100 gramos), es muy difícil reducir o quitar ingredientes; en el caso de los edulcorantes, México es el único país que menciona que no son aptos para menores”, explicó Eduardo Molina, director comercial de Deiman, empresa proveedora de sabores y aromas para alimentos.

“Hay otras empresas que optan por mantener sus fórmulas actuales y, en algunos casos, retirar los edulcorantes.

“Por ejemplo, PepsiCo, Quaker, toda la avena instantánea que tenía saborizada con edulcorante, lo quitó; en lugar de tener algo más atractivo, más saludable, lo que ha sucedido es que se han retirado ingredientes que no benefician al producto”, añadió.

Por otro lado, hay marcas que sacaron dos líneas de productos, una “normal” y otra con menos azúcar, debido a que las cadenas de supermercados exigen productos sin sellos de advertencia, afirmó Sara Valdés, química farmacéutica bióloga orientada a tecnología de alimentos y asesora de Food Tech Summit & Expo.

Además, señaló, las reformulaciones cuestan mucho dinero a la industria debido a los análisis, investigaciones y tiempo.

Esto porque son necesarios análisis, investigaciones, desarrollo, maquinaria, reetiquetado y tiempo, por lo que el costo que implica ese proceso termina reflejado en el consumidor al adquirir los productos.

En alimentos cuya configuración del perfil de nutrientes tiene una base calórica, es prácticamente imposible reformular, como en golosinas, bebidas, lácteos, quesos, en particular los conocidos como indulgentes.

“El azúcar tiene una funcionalidad más allá del sabor dulce, protege a los productos respecto a la inocuidad porque evita que crezcan ciertos microorganismos, da textura, entre otras, y la norma castiga absolutamente el sabor dulce porque cuando bajas azúcar en estas categorías sigues teniendo el sello de azúcar, pero aparte si sustituyes el dulzor con un edulcorante no calórico sucede que lleva la leyenda”, comentó Rebeca López-García, dueña de la consultora Logre International Food Science.

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