Desgracia ajena, vocación propia

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Desgracia ajena, vocación propia bomberos
  • Los policías nunca se imaginaron que tendrían que improvisar y hacerla ellos mismos de bomberos ante los gritos desesperados de una persona que pedía auxilio.
OMAR ROMERO

CANCÚN, Q. ROO. – Cuando el sábado 24 de julio los policías Enrique Moreno y Víctor Domínguez recibieron un reporte de las oficinas centrales del 911 sobre un incendio de una casa habitación en la calle Humo de la región 105, nunca se imaginaron que tendrían que improvisar y hacerla ellos mismos de bomberos ante los gritos desesperados de una persona que pedía auxilio desde el interior.

Después de sortear el fuego, de caminar envueltos en humo, sin más equipo que unas toallas húmedas sobre sus rostros y el riesgo de una latente exposición de los tanques de gas, se adentraron casi a ciegas, subieron escaleras para dirigirse hacia un cuarto del primer piso de donde provenían los gritos de un hombre desesperado al cual rescataron primero para después ir en busca de su mascota, que igualmente aullaba de auxilio; su mayor recompensa fueron los aplausos recibidos por los vecinos del lugar que desde afuera colaboraban con cubetas de agua para sofocar las llamas.

—La verdad no lo esperábamos, es muy difícil que los ciudadanos nos reconozcan una buena acción porque generalmente somos criticados por la mala reputación que tiene la policía en general, esto nos hace seguir adelante, recordarnos constantemente que la labor policial significa ayudar a las personas que así lo requieran, inclusive, sin importar si se tiene que arriesgar la vida—, coinciden en entrevista posterior a los hechos. 

Ya fuera del peligro, los elementos de la Secretaría Municipal de Seguridad Pública y Tránsito recuerdan que ese sábado realizaban un recorrido por la ciudad de Cancún y justo a las 08:30 horas recibieron el reporte de un incendio. Al llegar al lugar para corroborar, observaron que los vecinos trataban de controlar las llamas, inclusive, algunos se notaban desesperados por los gritos del hombre atrapado.

En ese momento, pidieron el apoyo de los Bomberos, pero al no saber cuánto tardarían al lugar, sin dudarlo, decidieron entrar, agarraron toallas húmedas que les proporcionaron los vecinos para cubrirse el cuerpo y así, casi a tientas, llegar hasta la planta alta donde estaban el hombre y su mascota.

“No fue sencillo, el humo nos impedía ver por dónde caminábamos, por momentos nos sentíamos sofocados, pero ya estábamos adentro y daba igual seguir adelante que regresarnos, los gritos del hombre desesperado nos fueron guiando. El lugar ya estaba muy quemado y sentíamos lo caliente en el cuerpo, ahora lo platicamos muy tranquilo pero la verdad si nos dio miedo, somos humanos, pero seguimos adelante hasta conseguir el rescate. Gracias a Dios salimos todos bien”, explica el oficial Enrique Moreno.

Minutos más tarde llegaron elementos del cuerpo de Bomberos del municipio de Benito Juárez para sofocar el fuego por completo e impedir que se causará un daño mayor por la existencia de tanques de gas. Tras el rescate, la mancuerna de policías recibió la atención de parte del personal de la Cruz Roja de Cancún, porque ya presentaban signos de intoxicación por el humo. 

Con 13 años en la corporación policial, Enrique comenta que la necesidad encontrar trabajo lo llevó a ingresar a esta dependencia y con el paso de los años aprendió que su labor es brindar apoyo a quien lo necesite. “Ya es parte de nuestra formación profesional”, dice.

Víctor Domínguez ingresó a la institución en 2015 porque siempre le ha gustado ayudar a los demás, y en este evento, donde una vida corría riesgo, optó junto con su compañero por arriesgar su integridad y rescatar a este hombre, situación que repetiría aun a sabiendas de que puede ser su último día. 

“Obviamente es una vida y no la vamos a dejar, es nuestro deber y yo siento que es también un poco de nuestra responsabilidad como policías preventivos. Ahora sí que las críticas son lo de menos, porque uno sabe cómo es su reacción y qué es lo que debemos hacer en cada caso”.

Los oficiales están conscientes de que seguirán recibiendo críticas por parte de los ciudadanos, sin embargo, experiencias como estas los estimulan a seguir adelante porque lo más importante es dar su mejor esfuerzo en cada servicio que prestan y quedarse con la satisfacción de que están cumpliendo con su función.

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