¡Fracasotote!

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¡Fracasotote!

POR JOSÉ LUIS CARRILLO RAMOS

Desde Argentina 78, la Selección Mexicana de Fútbol, era una invitada permanente para avanzar a octavos de final en las justas mundialistas.

Hasta que llegó Catar 2022…

Aquella famosa parte de la conocida melodía que reza “los mariachis callaron” puede ser aplicada a lo sucedido en Doha; luego de que millones de mexicanos vieron un final doloroso, pero nada sorpresivo.

De muchas maneras, este resultado es el reflejo de lo que sucede en México; navegamos sin rumbo, sin identidad, en un ambiente de escasa cordialidad y mucho menor empatía social.

Más que sonar catastrofistas, seamos realistas; los nulos resultados del Tri, estaban más que “cantados” desde las pasadas eliminatorias.

Sin embargo, en este espacio, NO busco habar del apasionante, oscuro y poco efectivo Mundo del Deporte Mexicano.

Sin duda alguna, Catar está pasando a la Historia como el Mundial en el que , hasta el momento, las sorpresas se dieron, de forma mayoritaria fuera de la cancha; y no hablo solamente de ser el primero que se desarrolla a finales del año, hablo de la opaca manera en que se definió esa sede por parte de la Federación Internacional de Fútbol.

Protestas de Equipos como Irán, que se dieron minutos antes de iniciar su primer encuentro, cuando los jugadores se solidarizaron con las mujeres de su país por los constantes abusos contra ellas; llamaron la atención en una Nación en la que los Derechos Humanos son un cero a la izquierda.

Resulta increíble, como en los posteriores juegos, los mismos jugadores se abstuvieron de realizar cualquier nueva protesta en contra de su gobierno, luego de ser confirmadas amenazas a la integridad de sus familias.

Vaya, hasta la amenaza de la FIFA por castigar a México por los supuestos cantos “homofóbicos” dentro de un estadio de un país en el que ese tipo de temas se castigan con la cárcel o el castigo público, suena a broma.

O la nula participación de mujeres Nazarenas en al menos la primera fase, al aparecer solamente en escasas ocasiones “levantando” el famoso pizarrón electrónico, para anunciar cambios y tiempos de compensación.

Y que decir de las reiteradas exigencias de Organismos Internacionales que han evidenciado la nula disposición de las autoridades de Catar, para aclarar los supuestos casos recurrentes de violaciones sistemáticas a las personas

que se ven forzadas a trabajar en esa rica nación.

Muchas de las denuncias se refieren a la poca claridad y legalidad, con la que se atendieron los múltiples accidentes laborales de varias centenas de trabajadores que murieron en la construcción de los faraónicos Estadios Mundialistas.

Las denuncias aseguran que, en virtud de que los trabajadores de la construcción, eran mayoritariamente emigrantes, se les obligaba a laborar turnos de hasta 16 horas diarias y en muchos casos, no se les pagó el salario acordado.

Es triste y hasta espeluznante como al finalizar la Primera Ronda, muchos los jugadores de los equipos de esas naciones, regresarán a sus países en los mismos vuelos que muchos de sus connacionales lo hicieron.

La diferencia es que muchos de ellos lo hicieron en ataúdes en los compartimientos de carga de los mismos aviones.

Sin duda alguna, además de la esperada, pero dolorosa eliminación del Seleccionado Mexicano de Fútbol, el Mundial de Catar será recordado por haber sido una justa deportiva “pasada por sangre”.

Un elemento del Ejército ofrecía desde el Campo Militar No. 1 equipo táctico, armas y granadas a un cártel del narcotráfico.