Recrimina Claudia Sheinbaum los años priistas

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Recrimina Claudia Sheinbaum los años priistas
  • Mientras Claudia Sheinbaum despotricaba contra los priistas del pasado, Alejandro Armenta, priista hasta 2017 y candidato de Morena, apoyaba a la candiata a la Presidencia de la República.
JORGE RICARDO / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Sentado en el centro del templete, Alejandro Armenta, priista hasta 2017, flamante candidato morenista a la gubernatura, daba golpecitos a su constancia de candidato en su rodilla, mientras Claudia Sheinbaum despotricaba contra los priistas del pasado.

“Ellos fueron los que quisieron convertir el acceso a la salud en una mercancía, en un privilegio”.

Y los asistentes enardecidos en el jardín municipal, seguidores de Armenta, que le gritaban “Gobernador, gobernador”, se sumaban a los nuevos tiempos que corren.

“Fíjense, en las otras opciones, ahora le llaman el Frente, pero no tiene nada de frente, son el PRI y el PAN de siempre. Lo que pasa es que les da vergüenza decir que son del PRI y del PAN. A nosotros, no. Orgullosamente somos de Morena”.

En la ventosa sierra mixteca poblana, Sheinbaum hablaba de sus sueños, como decía a sus promesas para eludir la ley electoral, reescribía el pasado.

“El sistema de salud está tan mal, pero por culpa del pasado. No porque el Insabi, idea y obra del presidente Andrés Manuel López Obrador, hubiera fracasado y hasta desaparecido.

“Ahora que se está construyendo un verdadero sistema de salud, entonces mienten”, decía. “Amor con amor de paga”, decía la precandidata de la 4T cuando Armenta, el senador con licencia tomó la palabra.

“Es una mujer científica, es una mujer sensible que va a recuperar la patria y que, fíjense, ella ha anunciado para Puebla un gran proyecto que nos va a conectar con el tren interoceánico”, dijo.

El público, un revoltijo de banderas verdes del Partido Verde, rojas del Partido del Trabajo y blancas y guindas de Morena, se sacudía el frío ya invernal con aplausos y se rascaba las rodillas.

Sheinbaum, con un collar de flores bailándole en el pecho, prometía becas, otro piso a la Cuarta Transformación, presumía las obras del gobierno y los logros de López Obrador.

“No puede haber gobierno rico con pueblo pobre. Yo les quiero pedir, porque yo no puedo sola, Alejandro no puede solo, todos tenemos que construir comité de defensa de la Cuarta Transformación”.

Ahí, apenas el reconocimiento, la defensa del gobierno de López Obrador incluso cuando ya se iba. Levantaba la mano a Armenta, bajaba del templete, minimizaba el resultado de la prueba Pisa.

“Ya ven que de todo le echan la culpa a Andrés Manuel López Obrador. Pues no, fue un asunto de la pandemia”, decía.

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