Feminismos En Corto Sin Tanto Rollo

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Claudia Sheinbaum, the presidential candidate of the ruling MORENA party, reacts as she addresses her supporters after winning the election, in Mexico City, Mexico June 3, 2024. REUTERS/Raquel Cunha

Nuestra primera mujer Presidenta

Haidé Serrano

<<Porque no basta un cuerpo de mujer al mando si entiende el mundo desde la perspectiva de los hombres>> Arussi Unda

Las niñas de hoy no lo saben, pero quienes lo fuimos ayer difícilmente soñamos con ser presidentas. Y no es para menos. Memorizamos en la escuela numerosos nombres en la clase de historia: el 99.9 por ciento de hombres. Los próceres de la patria, revolucionarios, insurgentes, escritores, científicos y políticos, todos ellos, hombres. Es decir, las personas más importantes, que merecían tener un sitio en los anales de la historia, eran exclusivamente hombres.

Una historia donde las mujeres no existimos. Al menos en la narrativa oficial que nos contaron en los libros de texto gratuitos creados por el gobierno.

Este 2 de junio esto cambió y cambiará para las expectativas de millones de niñas y niños. En el proceso electoral más grande en la historia de nuestro país, elegimos a la primera mujer que portará la Banda Presidencial: Claudia Sheinbaum. Es un hito, un paso enorme, y un símbolo de la gran transformación social que están y estamos logrando las feministas.

La historia ya la contamos de una manera diferente. Las mujeres en el poder son símbolos que abonan para transformar nuestra psique. Inspiran y allanan el camino para que otras lleguen. La silla presidencial en la que solamente se sentaban los hombres por el solo hecho de serlo ahora tendrá a una mujer. Hoy ya tenemos en gran parte de los sitios del poder público paridad. Sí, es un avance, pero no es suficiente.

Porque tener cuerpo de mujer no significa ser feminista.

Claudia Sheinbaum llega con una deuda enorme con las mujeres, cientos de años de violencia machista que no se terminará en su sexenio. También llega apadrinada por la figura patriarcal, la del presidente López Obrador, que se ha caracterizado por gaslaitear las exigencias principales del feminismo.

Llega con una deuda enorme con las mujeres. Una deuda de violencia machista que cobra la vida de al menos 11 mujeres cada día en México. Una deuda de desigualdades interminable. Llega también con las omisiones y complicidades de los hombres que han dirigido el país.

Es cierto que Claudia Sheinbaum no llega sola, como ella misma lo dijo en su primer mensaje como Presidenta Electa, llega con todas. Aunque dentro de ese “todas” que nos supone agrupar, hay desigualdades, unas más graves que otras. Hay que mirar más de cerca para saber que entre nosotras aún hay mujeres que no gozan de los mínimos derechos humanos.

Claudia Sheinbaum es nuestra primera mujer presidenta. Es nuestra porque para que ella haya llegado allí se ha necesitado de la unidad de millones de mujeres a lo largo de la historia. Es nuestra porque fuimos las mujeres las que logramos la paridad. Los hombres se han opuesto —y lo siguen haciendo— a que las mujeres ejerzamos nuestros derechos políticos. Es nuestra porque con nuestra disidencia, nuestra crítica, nuestra participación, nuestra oposición al patriarcado, nuestro liderazgo, nuestra resistencia a los estereotipos de género, hemos conseguido a nuestra primera mujer presidenta.

Claudia Sheinbaum es nuestra primera mujer presidenta. Ojalá para ella, ese “nuestra” signifique compromiso para avanzar en saldar esa deuda terrible con las mujeres. Ojalá ella decida romper con el patriarcado y reescribir para todas las primeras páginas de una nueva historia.

@HaideSerrano es maestra en Género, Derecho y Proceso Penal y licenciada en Ciencias de la Comunicación. Dirige y conduce Feminismos en Corto sin Tanto Rollo. Es autora del libro “Mujeres líderes en la pandemia”. Columnista en Luces del Siglo y Milenio. Conductora de Luces del Siglo El Podcast. Consejera del Consejo Coordinador de Mujeres Empresarias de Quintana Roo.