NIDO DE VÍBORAS

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Por KUKULKÁN

EN EL MUNDO empresarial existe una vieja máxima: “Si no puedes vencerlos, úneteles”. Y parece que los magnates hoteleros de Quintana Roo finalmente han decidido tomarla al pie de la letra. Después de años de denostar y luchar contra las rentas vacacionales, han optado por incorporarlas a su modelo de negocios. ¡Qué sorpresita! Lo que antes se consideraba una competencia desleal, hoy se ha transformado en una “oportunidad de negocio”.

ES FASCINANTE ver cómo la percepción cambia cuando el dinero está en juego. Manuel Lozano, presidente de la Asociación de Propiedades en Arrendamiento (APAR), atestigua ese golpe de timón de sus anteriores enemigos y ha revelado que gigantes como Marriot, Grupo Accor y Grupo Xcaret ahora también ofrecen rentas vacacionales cuando antes los despreciaban ¿Acaso estas cadenas hoteleras tuvieron una epifanía repentina sobre la coexistencia pacífica?

SEGÚN Lozano, la industria de la renta vacacional nunca ha sido una competencia desleal sino una nueva forma de viajar. Claro, claro, pero cuando el modelo amenaza las finanzas de los hoteles tradicionales, es una plaga; cuando pueden sacarle provecho, se convierte en una bendición. ¡Qué flexibles son los principios cuando se trata de llenar las arcas!

LA REALIDAD es que el turismo está cambiando, y las grandes cadenas hoteleras están obligadas a adaptarse. En lugares como España, Portugal e Italia, las rentas vacacionales y los hoteles conviven sin mayores problemas. ¿Por qué no habría de ser igual en Quintana Roo? Bueno, tal vez porque hasta hace poco, los hoteleros locales estaban más interesados en mantener su monopolio que en aceptar la evolución del mercado.

SIN EMBARGO, lo interesante es cómo ahora, con la regulación adecuada y un “piso parejo”, estos mismos hoteleros encuentran que las rentas vacacionales son perfectamente aceptables. Una ley clara y justa que iguale las condiciones para todos, dicen. ¡Qué conveniente! Resulta que la justicia es mucho más atractiva cuando también les beneficia.

AHORA, en una especie de reciprocidad, el presidente de APAR busca conseguir un lugar en el Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo. ¿Se lo darán poderosos hoteleros? Después de tanto denostar a los pequeños arrendadores, los grandes hoteleros estarán dispuestos en cederles un asiento en la mesa. Habrá que esperar su respuesta. Por lo pronto, ya decidieron competir en igualdad de condiciones con los pequeños empresarios. ¡Qué amables!

SIN DUDA, esta competencia obliga a los pequeños arrendadores a profesionalizarse y elevar sus estándares de calidad. Eso suena muy bonito en teoría, pero habrá que ver cómo se desarrolla en la práctica. Los grandes hoteleros tienen recursos y experiencia, y los pequeños… bueno, tienen que ponerse las pilas o desaparecer. En esta industria, como en muchas otras, la calidad del servicio es crucial.

EN FIN, los tiempos cambian, y con ellos, las estrategias. Los grandes hoteles de Quintana Roo han decidido dejar de pelear contra las rentas vacacionales y unirse a ellas. ¿Hipocresía? ¿Estrategia? Probablemente un poco de ambas. Lo que no deben perder de vista los pequeños emprendedores, es que el pez grande siempre estará esperándolos con sus fauces bien abiertas para desaparecerlos de un bocado.

@Nido_DeViboras