Maduro, México y el pasado que incomoda

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POR KUKULKAN

HAY celebraciones que duran lo que tarda en leerse la letra chiquita. La derecha mexicana, siempre presta a descorchar el champán cuando cree que puede embarrar al obradorismo, se lanzó con júbilo anticipado a festejar la acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra Nicolás Maduro. “Salpica a México”, titularon sus voceros. “Operó desde México”, insistieron.

PERO lo que no contaron —o fingieron no ver— es cuándo y con quiénes ocurrió esa supuesta salpicadura. Y es que el documento de 25 páginas presentado ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York es brutalmente claro en un detalle que incomoda a los panistas: los hechos que vinculan a México con las operaciones del régimen venezolano se concentran entre 2003 y 2011.

ES DECIR, durante los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón, no durante el de Andrés Manuel López Obrador ni, por supuesto, el de Claudia Sheinbaum. Pero ya se sabe: para ciertos sectores, la hemeroteca es un mueble decorativo. En el documento se hace referencia a México 25 veces. No una, no dos. Veinticinco. Y en ninguna de ellas aparece referencia alguna a operativos con injerencia venezolana en tiempos de la llamada Cuarta Transformación.

EN CAMBIO, lo que sí aparece es un catálogo de horrores perfectamente fechado: entre 2006 y 2008, cuando Felipe Calderón despachaba en Los Pinos, el entonces canciller venezolano Nicolás Maduro habría facilitado vuelos privados bajo cobertura diplomática para trasladar ganancias del narcotráfico desde México a Venezuela.

PARA ello —sostiene el documento— se habría utilizado nada menos que la embajada venezolana en territorio mexicano. El procedimiento suena a manual de impunidad: Maduro llamaba a la embajada para avisar de una “misión diplomática”, los traficantes se reunían con el embajador, el avión se cargaba con dinero sucio y regresaba a Caracas sin ser molestado por autoridades civiles o militares. Todo esto, insistamos, entre 2006 y 2008. ¿Quién era entonces el secretario de Seguridad Pública de México? Genaro García Luna, hoy sentenciado a 38 años de prisión en Estados Unidos por colaborar con el Cártel de Sinaloa.

PURA coincidencia histórica, dirán algunos, pero el expediente también recuerda que alrededor de 2006 funcionarios venezolanos enviaron más de 5.5 toneladas de cocaína en un avión DC-9 que terminó aterrizando en Ciudad del Carmen, Campeche, donde la droga fue incautada por autoridades mexicanas.

EL CARGAMENTO había salido del hangar presidencial en Maiquetía, protegido por la Guardia Nacional venezolana. No era un experimento aislado: entre 2003 y 2011, Los Zetas despacharon contenedores de entre cinco y hasta veinte toneladas de cocaína desde puertos de Venezuela hacia México y Estados Unidos, protegidos por militares venezolanos conocidos como “los generales”.

LA REVELACIÓN no se queda ahí. También da cuenta de cómo el auge del Cártel de Sinaloa y de Los Zetas coincide con los gobiernos panistas. Relata que alrededor de 2011 —todavía en tiempos de Calderón— Joaquín “El Chapo” Guzmán financió laboratorios de cocaína en Colombia, cuya producción viajó a Venezuela bajo protección de las FARC y de aliados cercanos a Maduro y Diosdado Cabello, para después salir rumbo a México.

TODO perfectamente alineado con una época en la que México ardía en violencia mientras desde el gobierno se repetía el mantra de la “guerra contra el narco”.

Y sin embargo, hoy los mismos que gobernaban entonces se rasgan las vestiduras y hablan de “narcotiranía”. El PAN condena a Maduro, pero guarda un silencio pudoroso sobre los años en que su propio aparato de seguridad fue cómplice —según sentencias judiciales— del mayor cártel del mundo.

SE INDIGNAN por la dictadura venezolana, pero no dicen una palabra sobre la operación ilegal y violenta con la que el gobierno de Donald Trump terminó por llevárselo. Coherencia selectiva, le llaman.

POR ESO resultó tan pertinente el reclamo de Claudia Sheinbaum contra la difamación mediática de la derecha mexicana: ¿qué tienen que ver fotos de López Obrador con una nota cuyos hechos se ubican en 2006 y 2008? La respuesta es obvia: nada. Pero la imagen, ya se sabe, vende más que la cronología.

AL FINAL, el juicio contra Maduro sí salpica a México. Pero no al México que hoy gobierna la Cuarta Transformación, sino al de Fox y Calderón. Salpica a los años en que se consolidaron los cárteles, en que se militarizó el país y en que el narco se infiltró hasta la médula del Estado. Lo demás es espuma mediática… y víboras celebrando antes de tiempo.

@Nido_DeViboras

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