- Además de la colocación de sellos oficiales y el cese de actividades, se ha abierto un expediente administrativo para deslindar responsabilidades.
STAFF / LUCES DEL SIGLO
PROGRESO, YUC.- En un operativo estratégico contra los delitos ambientales, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) asestó un golpe a la urbanización ilegal al clausurar obras clandestinas en un humedal costero de la localidad de Chelem.
La intervención detuvo la destrucción de casi seis mil metros cuadrados de ecosistema protegido que estaba siendo lotificado para asentamientos irregulares.
La acción de las autoridades federales fue detonada por una denuncia de la Comisaría Ejidal de Chelem.
Al arribar al sitio el pasado 20 de enero, los inspectores confirmaron un escenario de devastación ambiental, que ha dejado una afectación en al menos cinco mil 749 metros cuadrados de manglar.
Además de otros daños como el desmonte y quema de vegetación nativa, y se localizaron montículos de ramas y troncos dispuestos para secado y posterior quema, además de postes de madera y cintas amarillas que delimitaban siete lotes individuales.
Incluso, la autoridad detectó que dos de estos terrenos ya contaban con letreros nominales, identificando a los posibles ocupantes que pretendían establecerse de forma ilegal en la zona.
La Profepa subrayó que estas actividades se realizaban en total opacidad legal, careciendo de las autorizaciones de impacto ambiental que emite la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
“Se constató una afectación grave a un ecosistema de alta importancia por los servicios ecológicos que brinda, sin que se aplicara ningún criterio para mitigar o compensar el daño”, señalaron fuentes de la Procuraduría.
Como medida inmediata para frenar la degradación del humedal, se impuso la clausura total temporal del predio.
Además de la colocación de sellos oficiales y el cese de actividades, se ha abierto un expediente administrativo para deslindar responsabilidades.
La Profepa advirtió que mantendrá una vigilancia permanente en el área de Chelem para garantizar que no se retomen las actividades de desmonte.
También para asegurar la protección estricta de los ecosistemas costeros de Yucatán, fundamentales para la protección ante fenómenos naturales y el mantenimiento de la biodiversidad local.


