- El Real Madrid se impuso 1-0 sobre Benfica en el juego de Ida de los Playoffs de la UEFA Champions League.
STAFF / LUCES DEL SIGLO
LISBOA, PORTUGAL.- El futbol, en su estado más puro y a veces más crudo, se citó en el Estádio da Luz, donde el Real Madrid se impuso 1-0 sobre Benfica en el juego de Ida de los Playoffs de la UEFA Champions League.
No era un partido cualquiera; era el reencuentro del Real Madrid con el equipo que le propinó una dolorosa derrota en la última jornada de la Fase de Liga que mandó al cuadro merengue a esta instancia de Playoffs.
Enfrente, un viejo conocido del madridismo, José Mourinho, al mando del Benfica. En un ambiente de récord (66,387 espectadores), el equipo blanco se llevó el triunfo con un golazo del brasileño Vinicius Júnior. Aunque el brillo del resultado terminó empañado por la tensión extradeportiva.
La primera mitad fue un ejercicio de paciencia. El Madrid de Álvaro Arbeloa, consciente de los fantasmas del pasado 4-2 en este mismo escenario, prefirió controlar el pulso que arriesgar el físico.
Kylian Mbappé rozó el gol en dos ocasiones claras antes del descanso, pero se topó con un Anatoliy Trubin en estado de gracia. El portero ucraniano fue el único motivo por el cual el marcador no se movió en unos primeros 45 minutos donde el Benfica, ordenado y punzante a la contra, buscaba las cosquillas de un Trent Alexander-Arnold muy activo en ataque, pero exigido en defensa.
Todo cambió al minuto 50. Vinicius Júnior recibió en el pico del área, trazó su diagonal clásica y mandó un misil a la escuadra. Un gol de primera clase para silenciar un estadio que, a partir de ahí, se convirtió en una caldera de hostilidad.
Lo que debió ser la celebración de una obra de arte se transformó en un episodio oscuro. El partido se detuvo durante casi diez minutos tras la denuncia de Vinicius por insultos racistas provenientes del argentino Gianluca Prestianni.
El protocolo por racismo de la UEFA se activó, el juego se volvió ríspido y la lluvia de objetos desde la grada obligó al árbitro François Letexier a amenazar con la suspensión.
El tramo final fue una oda a la resistencia madridista. Entre el caos, José Mourinho acabó expulsado tras protestar airadamente una decisión arbitral, dejando a las Águilas huérfanas en la banda. El Benfica apretó con más corazón que futbol, obligando a Thibaut Courtois a lucirse ante un centro envenenado de Schjelderup, pero el Madrid supo enfriar el juego con la jerarquía de Valverde y la entrada de Dani Carvajal sobre el final.
El silbatazo final, tras 12 minutos de añadido, dejó una sensación agridulce: el Real Madrid dio un paso hacia los Octavos de Final, pero el futbol europeo vuelve a dormir con una herida abierta de racismo por lo sucedido en contra de Vinicius. La Vuelta en el Santiago Bernabéu se disputará el 25 de febrero, ya sin el atractivo de ver a José Mourinho en la banca rival.


