- Alista organización del Festival Vive Latino últimos detalles de la edición 2026, donde repetirán la exitosa sección ‘Música Pa’ Mandar a Volar’.
STAFF / AR
CIUDAD DE MÉXICO.- Antes de que el primer acorde sacuda a miles de asistentes durante este fin de semana, el Festival Vive Latino comienza con otro tipo de sonido: el golpeteo metálico de las estructuras, el zumbido de grúas y la coordinación milimétrica de un ejército técnico que transforma al Estadio GNP en una ciudad musical con cinco escenarios, un ring de lucha libre y la Casa Comedy.
Ese proceso pudo verse este jueves durante el recorrido de producción previo al evento, encabezado por su director, Jordi Puig, y la directora de producción, Lourdes Skipsey, quienes guiaron a medios a través del complejo engranaje logístico que hará posible una nueva edición del encuentro.
Por ejemplo, como el año pasado la sección de “Música Pa’ Mandar a Volar Vol. 1” fue todo un éxito, en esta ocasión se repetirá ahora con Paulina Rubio, Amanda Miguel, Danna, Emmanuel, Mijares y Dr. Shenka para el Vol. 2.
“Se lo propusimos tal cual, lo que es y le enseñamos los videos del año pasado y lo que es. Le pareció buena idea, que era un buen ‘crossover’ y aceptó”, dijo Puig sobre la participación de “La Chica Dorada”, en entrevista.
Según Skipsey, por día se otorgarán 12 mil acreditaciones entre trabajadores del montaje, músicos, artistas, luchadores, comediantes y medios de comunicación.
Durante el recorrido se observó que, en la parte de atrás del escenario principal, estaba el área de camerinos para que los artistas pudieran descansar e interactuar entre ellos.
Técnicos afinaban detalles en torres de audio, ingenieros supervisaban pantallas y trabajadores desplazaban equipo pesado que en cuestión de días sostendrá presentaciones de decenas de artistas.
Cada espacio forma parte de un mapa logístico diseñado para que el flujo del festival funcione con precisión durante jornadas que superan las diez horas continuas de música.
En la explanada, donde se instalarán escenarios alternos y áreas de comida, el movimiento era constante. Cables, vallas y estructuras delineaban ya el trazado de un espacio que, por unos días, reunirá distintas escenas musicales y públicos.
“En cuestión de iluminación lo que hacemos es un rider que funcione basado en las en las headliners, en las últimas tres bandas de cada escenario. Hacemos un diseño de iluminación para que les funcione a todos con las marcas de iluminación que les gustan y luego tenemos paquetes de piso individuales por banda para iluminar ciertas cosas que quieran muy específicas ellos”, compartió Skipsey.
Detrás del festival opera una red de cientos de trabajadores entre ingenieros, personal de seguridad, técnicos y staff. Todos participan en el armado de una infraestructura que debe levantarse en pocos días y desaparecer con la misma rapidez.
En ese ir y venir de maquinaria y montajes ya se percibe la antesala del ruido, la energía y la diversidad sonora que cada año convierten al Vive Latino en un punto de encuentro imprescindible para la música en español.


