- La porcicultura veracruzana atraviesa una de las etapas más complicadas de los últimos años.
JORGE GONZÁLEZ
XALAPA, VER.- La porcicultura veracruzana atraviesa una de las etapas más complicadas de los últimos años.
Productores del estado denunciaron que la combinación de la caída en el precio del cerdo en pie, el incremento en los costos de producción y el crecimiento de las importaciones de carne, está poniendo en riesgo la viabilidad económica de cientos de granjas, principalmente las de pequeña y mediana escala.
Representantes de la Asociación Virtual de Porcicultores advirtieron que, de mantenerse las condiciones actuales del mercado, la actividad podría registrar una contracción de hasta 45 por ciento al cierre de 2026, con el consecuente impacto en el empleo y en la producción pecuaria de Veracruz.
De acuerdo con los productores, el precio que actualmente reciben por el kilogramo de cerdo en pie oscila entre 35.70 y 37 pesos, una reducción cercana a 30 por ciento respecto a los niveles que permitían mantener rentables las unidades de producción.
Juan Miguel Ríos Andrade, integrante de la organización, explicó que esos precios ya no alcanzan para cubrir los costos de operación, especialmente porque la alimentación de los animales representa alrededor de 80 por ciento de los gastos de producción.
“Las cuentas ya no salen”, señalaron los porcicultores, quienes afirman que muchos productores trabajan prácticamente sin margen de utilidad o incluso con pérdidas.
A la caída de los precios se suma el aumento de las importaciones de carne de cerdo, principalmente procedente de Estados Unidos y, más recientemente, de Brasil, situación que ha incrementado la oferta en el mercado nacional y reducido el valor pagado a los productores mexicanos.
Los representantes del sector sostienen que actualmente cerca de la mitad de la carne de cerdo que se consume en México proviene del extranjero, lo que coloca a los productores nacionales en una situación de competencia desigual.
Uno de los reclamos del gremio es que la reducción del precio pagado al productor no se refleja en beneficio del consumidor final.
Mientras el porcicultor recibe cada vez menos por sus animales, el precio de la carne en carnicerías y supermercados prácticamente se mantiene sin cambios, por lo que consideran que la mayor afectación recae sobre quienes producen.
Los porcicultores advirtieron que la crisis ya ha provocado una disminución aproximada del 30 por ciento en la actividad y alertaron que, de no implementarse medidas de apoyo, numerosos pequeños productores podrían abandonar definitivamente la porcicultura.
Explicaron que el cierre de granjas tendría consecuencias económicas para diversas regiones rurales de Veracruz, donde la producción porcina representa una importante fuente de empleo e ingresos para cientos de familias.
Ante este panorama, el sector solicitó la intervención de los gobiernos estatal y federal para establecer estrategias que permitan recuperar la competitividad de la porcicultura mexicana.
Entre las propuestas planteadas destacan la instalación de plantas procesadoras de alimento para ganado que permitan reducir costos mediante el aprovechamiento de maíz y soya producidos en Veracruz, así como programas de capacitación para productores de traspatio en materia de genética, sanidad e infraestructura.
También impulsan el proyecto denominado “Proteína Social Veracruzana”, con el propósito de que la carne producida en el estado sea incorporada a programas alimentarios gubernamentales, fortaleciendo el consumo de producto local y generando mejores condiciones para los productores.
Pidieron abrir mesas de trabajo con autoridades federales y estatales para revisar las condiciones de competencia frente a las importaciones y diseñar mecanismos que permitan proteger a uno de los sectores pecuarios más importantes de Veracruz.




