- Veracruz registró la mayor disminución absoluta de deuda pública entre las entidades federativas durante el primer trimestre de 2026, con una reducción de cuatro mil 957 millones de pesos, de acuerdo con los datos financieros difundidos este 12 de agosto.
JORGE GONZÁLEZ
XALAPA, VER.- Veracruz registró la mayor disminución absoluta de deuda pública entre las entidades federativas durante el primer trimestre de 2026, con una reducción de cuatro mil 957 millones de pesos, de acuerdo con los datos financieros difundidos este 12 de agosto.
El saldo de las obligaciones de largo plazo pasó de 48 mil 330.2 millones de pesos en el primer trimestre de 2025 a 43 mil 373.1 millones en el mismo periodo de 2026, equivalente a una baja de 10.3 por ciento.
El descenso se atribuye a la liquidación anticipada de dos créditos contratados con Banobras y Santander.
Con este resultado, Veracruz se colocó por encima de Coahuila, Estado de México y Guanajuato en la lista de entidades con mayores disminuciones absolutas.
La reducción también mejoró la relación entre la deuda y los Ingresos de Libre Disposición del estado, que pasó de 60.2 a 44.7 por ciento, reflejando una menor presión de las obligaciones financieras sobre los recursos disponibles.
De acuerdo con el análisis de Aregional, la disminución registrada por Veracruz contribuyó al descenso nacional de la deuda de las entidades federativas, cuyo saldo conjunto bajó 2.6 por ciento en comparación con el mismo trimestre del año anterior.
El comportamiento financiero coloca nuevamente el tema del saneamiento de las finanzas públicas en la agenda estatal.
La reducción del saldo representa un dato relevante para Veracruz, que durante los últimos años ha mantenido una estrategia de pago y reordenamiento de sus compromisos financieros.
Aunque la deuda estatal continúa siendo un tema de seguimiento, la disminución de casi cinco mil millones de pesos durante el periodo analizado permite a Veracruz encabezar, al menos en términos absolutos, la reducción registrada entre las entidades del país.
El reto ahora será mantener esta tendencia y traducir una menor carga financiera en mayor capacidad para atender las necesidades de inversión y servicios públicos.




