- Veracruz ocupa el segundo lugar nacional por el número de fosas clandestinas documentadas entre 2006 y septiembre de 2024, con un total de 400 hallazgos.
JORGE GONZÁLEZ
XALAPA, VER.- Veracruz ocupa el segundo lugar nacional por el número de fosas clandestinas documentadas entre 2006 y septiembre de 2024, con un total de 400 hallazgos.
Así lo registra el informe “Trazar la ausencia, caminar la esperanza. Análisis de hallazgos de fosas clandestinas en México (2006-2024)”, elaborado por el Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana.
La entidad sólo se encuentra por debajo de Guerrero, que acumuló 416 fosas durante el periodo analizado; después aparecen Sonora, con 381; Guanajuato, con 294, y Jalisco, con 263.
En conjunto, estos cinco estados concentran alrededor de la mitad de las fosas clandestinas reportadas en México durante los 18 años incluidos en la investigación.
El estudio fue elaborado a partir de solicitudes de información dirigidas a las 32 fiscalías estatales y a la Fiscalía General de la República (FGR), además de una revisión de publicaciones periodísticas.
Esta metodología permitió contrastar los registros oficiales con los hallazgos documentados por los medios de comunicación y evidenciar las diferencias que existen entre ambas fuentes.
La dimensión del problema también se refleja a nivel municipal. El municipio de Veracruz registró 101 fosas clandestinas entre 2006 y 2024, cifra que lo coloca en el cuarto sitio nacional.
La lista está encabezada por Acapulco, Guerrero, con 189 fosas; seguido de Tecomán, Colima, con 184; Hermosillo, Sonora, con 110; Veracruz, con 101, y Juárez, Chihuahua, con 96. Estos cinco municipios concentran aproximadamente 19 por ciento de los hallazgos documentados en el país.
El dato coloca a Veracruz no sólo entre las entidades con mayor número de fosas clandestinas, sino también como uno de los principales puntos de concentración municipal del fenómeno.
La investigación revela que el mayor número de fosas clandestinas documentadas en Veracruz se concentró entre 2013 y 2018, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.
En esos seis años fueron registrados 210 hallazgos en la entidad, cifra que colocó a Veracruz en el primer lugar nacional durante ese periodo, por encima de Guerrero, que contabilizó 205, y Jalisco, con 69.
A nivel nacional, el informe documentó 524 fosas durante el periodo 2006-2012, mientras que entre 2018 y 2024 la cifra aumentó de manera considerable hasta alcanzar 3 mil 292 fosas.
Uno de los aspectos relevantes del informe es la diferencia entre las cifras proporcionadas por las fiscalías y las obtenidas mediante el seguimiento de información periodística.
Las fiscalías reportaron 5 mil 152 fosas clandestinas y 5 mil 718 cuerpos exhumados en todo el país entre 2006 y septiembre de 2024; en contraste, la revisión de medios permitió documentar 3 mil 516 fosas y 8 mil 341 cuerpos.
Los investigadores advierten que estas diferencias muestran las dificultades para dimensionar con precisión una problemática que involucra desapariciones, búsqueda de personas, recuperación de restos y procesos de identificación forense.
El informe también señala que los sitios utilizados para ocultar cuerpos no se limitan a zonas alejadas.
De acuerdo con la información difundida sobre el estudio, alrededor de 73 por ciento de las fosas documentadas mediante fuentes periodísticas fueron localizadas en predios, inmuebles privados y caminos; el resto apareció en cerros, barrancas, ejidos, terrenos de cultivo, cuerpos de agua y pozos.
El análisis identifica que aproximadamente 76 por ciento de las víctimas plenamente identificadas correspondían a hombres; sin embargo, durante los últimos cuatro años del periodo estudiado fueron localizados 92 cuerpos de mujeres en 58 fosas clandestinas relacionadas con casos de feminicidio.
La investigación también documenta que entre las personas encontradas había trabajadores de distintos sectores, transportistas, jornaleros, albañiles y mecánicos, así como personal médico, docentes, estudiantes, activistas y periodistas.
El reto, advierte el estudio de la Universidad Iberoamericana, no termina con la localización de los sitios, sino que incluye la recuperación, identificación y entrega digna de los restos a sus familias.




